viernes, 8 de julio de 2011

Átomos de Arquitectura. Re-concepción 1

"Calle Viva"

(Acuarela del Lugar)



En marzo del 2009 me invita Bernardo Cabrerizo a participar en un taller internacional de Territorio, Arquitectura y Paisaje en el que los participantes (bolivianos y franceses) debían proponer algunas ideas de proyecto para el mercado más grande y complejo de Bolivia que tiene la ciudad de Cochabamba: La Cancha. También participaron otros destacados colegas, investigadores y docentes con el mismo propósito. Yo inscribí dos charlas en el taller. Una con algunas sugerencias para acercarse a una realidad compleja, insólita y desconcertante que incluso a nuestros investigadores  y profesionales les ocasiona conflictos insuperables para entenderla y ninguna propuesta que se hizo anteriormente o que se vaya a hacer parece funcionar. La otra de algunas especificidades muy propias nuestras en el intercambio de productos que también ocasiona el desconcierto de cientistas sociales y economistas al no disponer de conceptos apropiados para tratar un fenómeno que no se acomoda a la estructura de sus conocimientos. Me animé a participar con el propósito de tratar de aclarar algunas incomprensiones que parecen aquejar a nuestros profesionales cuando quieren aplicar sus conocimientos en una realidad que no comprenden. Entonces comencemos por la primera charla del 16 de marzo. Lo que van a leer es una transcripción de las charlas acompañada de las láminas de la presentación que se utilizaron en la exposición.

2ª Jornada con la charla: “SUGERENCIAS PARA ACERCARSE A UNA REALIDAD COMPLEJA” La Cancha.

B C: vamos a dar inicio a la segunda jornada con la presencia del arquitecto Casanovas y la conferencia sobre “Sugerencias para acercarse a una realidad compleja”. Tiene la palabra el arquitecto.
J C: gracias. Bueno gracias por venir, bienvenidos todos. Vamos a tratar de esbozar algunas sugerencias que considero importantes, para acercarse a una realidad compleja como la que se propone en el taller, es decir, la realidad de un mercado muy especial que hay en Cochabamba y que tiene básicamente, una de las características que tiene, es que es el producto de una cultura distinta a la nuestra, una cultura andina y les voy a contar por qué, este ha sido un descubrimiento muy reciente que he hecho por casualidad, pero muy sugerente. Entonces, a pesar de que existe un marco llamado “Morfología de la Informalidad”, no me voy a meter con éstos términos, vamos, más bien, a tratar de hacer algunas sugerencias. Pero para hacer sugerencias, necesito al principio, establecer algunas consideraciones teóricas importantes y tratar de formular algunas sugerencias que vayan a reenfocar nuestra atención hacia el objeto de estudio de la arquitectura. Ya lo van a ver también, es una propuesta que es parte de una tesis que estoy escribiendo, entonces la vamos a ensayar un poco aquí también al principio.

El contenido de la charla va a girar en torno a estos aspectos que he considerado necesarios para poder llegar al final que es éste (señalo el globo arquitectura) que es lo que nos interesa, pero para ello podríamos comenzar por el componente gnoseológico. Gnoseológico en el sentido siguiente: de no abordar la epistemología como tradicionalmente se ha hecho y que es más propia para la ciencia, sino más bien, un aspecto gnoseológico un poco más amplio mucho más abierto que nos permite abordar cómo nos acercamos a conocer, a entender, a comprender la realidad, y naturalmente ahí tenemos una posibilidad que es la filosofía crítica. La crítica muy usada actualmente sobre todo en nuestro medio, para entrar a recoger algunos elementos de esa filosofía. Pero la que sí me interesa mucho es la filosofía intercultural que ha aparecido recientemente en nuestro medio, se ha publicado ya un libro de Josef Estermann sobre filosofía andina que está en el enfoque de la interculturalidad. Y está también, naturalmente, si leemos el documento para la formulación de este taller, se habla de la interpretación. Y esto, naturalmente que está relacionado también con una filosofía, la filosofía actual que la determina la hermenéutica y es la que nos proporciona algunas ideas para poder hacer una interpretación.
Entonces, en un mundo multicultural como el nuestro, el país pluricultural, incluso se habla de nacionalidades diferentes, naturalmente que el componente antropológico es fundamental. El componente antropológico es fundamental, y el componente antropológico en su dimensión cultural ya que estamos hablando de culturas diferentes. Aquí vamos a ver un poco el objeto de la antropología que es la cultura, pero trataremos, como hay muchas definiciones de cultura vamos a escoger alguna que nos sirva para el trabajo y el asunto de la identidad que es también fundamental, puesto que, considero yo que es una tarea pendiente. No la hemos resuelto todavía. Esto está pendiente y ahora es realmente importante. Si bien La Cancha es nuestro objeto de interés, todavía aparece aquí en el esquema un nexo que habla de un principio para la comprensión, un principio que lo vamos a formular que sale de la antropología y que nos permite junto con la gnoseología, establecer un principio para acercarse a una realidad compleja.
Por otro lado tenemos la conexión que se establece entre gnoseología y arquitectura, que nos parece importante, no solo quedarse en la mera intelección de las cosas, en el razonamiento, en el pensar las cosas, sino también el sentir las cosas, cuando una va a visitar La Cancha no tiene que acercarse en términos de racionalidad solamente, sino en términos de sentir esta realidad también y obviamente que para realizar una reflexión es necesaria la imaginación.
Y por último, la conexión de aquí abajo entre antropología y arquitectura, me parece, en este caso particularmente significativa. Debido a mi propuesta, voy a tomar solamente algunos términos en tres idiomas, en castellano, en quechua y en aymara. He hecho una recolección de términos que nos van a servir para entender esta realidad. Entonces he trabajado en el nivel etimológico es decir, de donde viene cada término, en el nivel de filología que es un poco digamos su procedencia y su contextualización en alguna cultura. No tengo documentación en otros idiomas pero, por lo menos, una lectura de la realidad con algunas palabras apropiadas para poder hacernos una idea de lo que quiero. Entonces, vamos llegando al último aspecto que es donde nos vamos a centrar. Para eso les voy a hacer una propuesta de reenfoque del objeto de estudio y luego vamos a hablar de cómo podemos hacer con un solo ejemplo un análisis en una realidad intercultural. Ese es un poco en resumen, el contenido de esta charla.

Como ya les he anticipado, no me interesa el enfoque epistemológico sino un enfoque más amplio, inclusivo, es decir que quiere incluir otras cosas. Entre otras cosas podemos mencionar los saberes, no la ciencia ni el conocimiento de los andinos sino los saberes, es decir aquellos conocimientos que ellos tienen pero no los han producido a través de la ciencia, entonces por eso es inclusivo, por eso hablo de gnoseológico por el hecho de incluir.

Aquí (lámina ) ya les he mencionado hace un momento, tenemos en la propuesta del taller una etapa de interpretación y una etapa de intervención cuando podamos hacer una propuesta o algunos lanzar algunas ideas, entonces aquí están nuestros puentes, digamos, en los que podemos apoyarnos. Recursos disponibles, que podrá ser cuestionable que se incorpore la filosofía en el trabajo actual, pero yo creo que es importante, porque nos permite ser muy precisos en cómo vamos a encarar, como vamos a abordar las cosas. Aquí están los diversos tipos de filosofías que se han ido desarrollando. Lo vamos a dejar así pero podemos ir refiriendo en la medida que usemos, de donde proviene todo esto.

¿Cuáles son los aportes sustantivos que nos plantea la filosofía intercultural? En primerísimo lugar, nos caracteriza un diálogo con una cultura distinta a la nuestra, una cultura diferente. Entonces cuando nos ponemos en esta situación, naturalmente que para dialogar tiene que haber una relación, es decir, esta filosofía nos plantea que esta relación es sui géneris. Es un término latino, del latín que nos dice que es una relación especial, es una relación no habitual, es una relación específica cuya característica proviene de ambos componentes. Es lo que hay que tratar de establecer entre dos culturas distintas. Esa articulación entre las culturas tiene que no ser reduccionista, es decir tratar de evitar el acercarse a otra cultura desde mi cultura, es decir, yo los veo a los otros y los critico, no me gusta o no funciona como yo pienso que deben funcionar las cosas, entonces esto que comprende digamos el reducir la relación a exclusivamente a mi posición y, naturalmente que lo hegemónico se va a referir a lo mismo, es decir, que sólo vale mi visión de la realidad. Ese es el sentido de lo hegemónico y eso no puede ser obviamente. Además, toda interpretación del mundo siempre está contextualizada en una determinada cultura, es decir no podemos hacer una interpretación si no nos referimos, si no nos apoyamos en una visión cultural específica, en un conjunto de saberes, de ideas y de objetos que tiene cada cultura. En ése contexto es que nosotros podemos interpretar. Un aspecto importante que después lo vamos a ver más adelante utilizado ya, el contexto de un lugar cultural que en éste caso se refiere a las partículas de la cultura, a los elementos que conforman una cultura que podemos llamarlas Unidades Culturales y que en lo sucesivo voy a abreviar con (UC), siempre vienen en el marco de un Sistema Cultural, es decir que las culturas no sólo que han definido unidades culturales sino que además las jerarquizan, tienen una importancia diferente, unas unidades respecto de las demás. Entonces éste es un poco un resumen de que es lo que la filosofía intercultural nos propone para poder hacer un diálogo intercultural.

Para poder interpretar -esto viene ya de la hermenéutica- esto significa explicar o declarar el sentido  de algo. Y aquí viene una palabra importante. El sentido no se refiere a los sentidos del cuerpo humano, sino que se refiere a, en qué dirección, hacia que quiere ir el significado de algo, es decir cuál es su orientación su dirección. Ese es el sentido de algo y principalmente el de un texto –dice aquí, pero hay que poner entre comillas esto porque la hermenéutica ha trabajado con textos siempre-. Originalmente ha comenzado interpretando textos sagrados que han sido la Biblia y demás libros, pero no hay que reducir a trabajar con un texto, ahora podemos nosotros esto tomarlo como que un fenómeno como La Cancha puede ser leído como un texto también. Bueno, entonces sí.
Entonces interpretar debe ser entendido como traducir y esto si plantea problemas muy serios. En la acepción 3ª, explicar acciones de sucesos que pueden ser entendidos de diferentes modos. Esto también importantísimo. Toda interpretación no va en una sola dirección. Puede haber muchas maneras de entender las cosas, entonces eso está abierto, está aceptado y es positivo y así debe ser. En la acepción 4ª vemos que interpretar es concebir, ordenar o expresar de un modo personal la realidad. Esto es importante también porque los andinos han construido una manera de ver el mundo que, diríamos así, es personal de esa cultura, es decir pertenece a esa cultura a esa manera de ver el mundo. Esas son las acepciones y yo he subrayado, he resaltado algunas palabras que me parecen significativas para la interpretación.

¿Cuál es el propósito, entonces de comprender, decía comprensión? Los propósitos surgen de palabras que tienen que ver con sus sinónimos. Comprender significa entender y entender significa tener una idea clara o creer en algo. Ven que no es sólo lo científico. Yo puedo tener creencias religiosas, puedo creer que estamos en un mundo mágico y bueno, así funciona la realidad para mí en un mundo mágico, entonces comprender; creer es parte de la comprensión. También está el término alcanzar que significa llegar a un grado suficiente de comprensión, es decir llegar a algún grado en el que yo pueda tener algunas ideas claras sobre lo que voy a comprender. Y penetrar significa ir más allá de lo aparente de lo que se ve, de lo que está ahí. Cuando yo entro en otros niveles de aprehensión entonces puedo decir que he comprendido algo. Bien, todo esto requiere naturalmente de un particular estado de ánimo. No dudo de que ustedes estén entusiasmados con el tema, pero hay que recalcarlo, hay que mencionarlo. Y también una disposición de apertura, apertura a otra realidad a otra manera de ver las cosas. También requiere de una cierta sensibilidad. Naturalmente suponemos que todos la tenemos, pero hay que mencionarlo. Y también evitando una postura etnocéntrica que ya hemos mencionado un poco antes.

Este diagrama lo realice hace algún tiempo para la materia de Valores Socioculturales aquí en la universidad con el objeto de mostrar solamente que antes se consideraba únicamente la relación entre un sujeto que quiere conocer algo y un objeto que va a conocer y es lo que se llamó epistemología. La relación entre el sujeto que quiere conocer y el objeto por conocer. En el marco que estamos viendo hoy, la propuesta mía debemos naturalmente que considerar algunas cosas. Primero la incorporación del Otro en el sentido genérico, en el sentido filosófico del término, es decir, existo yo, naturalmente, existe esta realidad en la que estoy yo pero hay otra persona, Otro que es distinto a mí y que ve la realidad de otra manera. Entonces si no incorporamos esto en el diagrama tradicional de la epistemología, entonces no vamos a poder, digamos, hacer que nuestra mirada sobre el objeto de estudio se enriquezca con lo que el Otro me muestra de cómo él ve el objeto de estudio. Eso es básico. Ahora, tradicionalmente se había trabajado, hacia abajo, en esta dirección que viene del objeto de estudio hacia lo que se ha llamado conocimiento objetivo. Nosotros no pretendemos llegar a conocimiento objetivo. También se menciona lo que de aquí viene, el resultado de este proceso que es el conocimiento subjetivo y que la ciencia lo habia descartado tradicionalmente hasta el surgimiento de la fenomenología. Nosotros el día de hoy vamos a reformular esto y vamos a decir: el sujeto en nuestro mundo, en ésta realidad, es un Sujeto Colectivo y así funciona en nuestro país todo, es decir nunca se hace las cosas solo, yo hago las cosas individualmente, no, no hay predominantemente esa noción individualista. Hay un Sujeto Colectivo o Comunitario y éste Sujeto Colectivo, en la medida en que es capaz de construir una Unidad Cultural y de apropiarse de una Unidad Cultural como La Cancha por ejemplo y además con la mirada del Otro, entonces es posible construir una comprensión de lo que significa eso que queremos aprehender o, de la misma manera, apreciación de los valores y naturalmente esto nos proporciona conocimiento ya no proveniente sólo de la objetividad sino conocimiento intercultural. Era nada más que para esto este esquema, porque me parece que es importante mencionarlo.

Ahora vamos a pasar al segundo componente de esta charla que es el componente antropológico cultural. Como anticipamos, existen tantas definiciones de cultura como antropólogos culturales hay. Entonces es difícil establecer una sola definición. Vamos a considerar unas tres definiciones. 

La UNESCO ha propuesto hace algún tiempo entender la cultura como aquella concepción de la realidad y aquella sensibilidad hacia ella, adquirida socialmente, como sujeto colectivo, o inducida por los individuos en las diversas situaciones que se encuentran en el transcurso de su existencia. Es decir, que la cultura se constituye en un marco que me permite actuar que me permite resolver cosas de la vida cotidiana. Eso es lo que la cultura proporciona, es decir es un marco de referencia. Entonces ésta definición de la UNESCO nos permite ver –por alguna razón han escogido formularla de esta manera- aspectos que me parecen importantes. Otra definición que viene ya de los antropólogos mencionando que la etnología asume la cultura como cualquier producto de la actividad humana o de un conjunto social que ha establecido algunos modos de resolución de problemas. 

Yo siempre me he planteado cuando me enfrento a la arquitectura andina ¿cómo ven ellos este fenómeno arquitectónico, por qué hacen así su arquitectura; hasta donde podemos nosotros entender que eso es arquitectura o no es arquitectura, donde está el límite? Esa es una pregunta que siempre me he hecho. Entonces con esta definición nos acercamos a resolver de algún modo este problema. Y es cualquier producto, es decir todo lo que hace esa cultura es un producto de esa cultura, y por lo tanto vamos a ver que es una definición precisa para este taller para La Cancha. La Cancha es un producto cultural, naturalmente, y los elementos que hay allí adentro van a ver que son un producto de esa cultura. Y también el modo de solución de problemas que ustedes van a ver cómo, con lo mínimo van ellos a resolver los problemas que se les plantean. Entonces esta definición me parece importante o por lo menos me ayuda después a avanzar en lo que podamos ver. 

Y por último tengo esta tercera definición y que está muy relacionada con una ciencia reciente que es la semiótica que estudia, los objetos de estudio de la semiótica son los signos básicamente. Un signo hay que entenderlo como aquel fenómeno que se presenta siempre de una manera concreta pero significa otra cosa. Es decir que con unas cosas que usamos para expresar, expresamos otras ideas, otros significados. Ese es un signo básicamente. Esta definición de cultura es una definición que la he construido yo al leer el tratado de semiótica de Umberto Eco el cual me ha sugerido que es posible estudiar la cultura desde la semiótica también. Entonces para mí la cultura hay que entenderla como un Sistema de Unidades Culturales –ven que aquí aparece este asunto de las Unidades Cultural ya mencionado- en la dimensión del significado, es decir, ¿por qué queremos el significado? Porque queremos interpretar un fenómeno que está ahí que lo hemos ido a ver o lo vamos a ver entonces podemos descubrir el significado que nos proporciona la acción de interpretar. Entonces las unidades culturales adquieren sentido solamente en el interior del Sistema Cultural. Esa es una primera condición. La segunda, diría que existen también, sin embargo unidades culturales compartidas por diferentes culturas. Y esto es obvio es natural que así suceda, en este mundo intercomunicado nosotros compartimos Unidades Culturales con casi todo el mundo pero hay otras que son propias de cada cultura, entonces hay este fenómeno de compartir Unidades Culturales y también hay las culturas que se pueden presentar en forma de vecindad, es decir una cultura aquí y otra cultura al lado de esta primera. Esa es una situación y creo la que se da aquí es la de superposición, es decir, Cochabamba muestra una cultura andina que está en todo Cochabamba y una cultura occidentalizante que está paralela ahí mismo, es decir, vivimos todos ahí mismo, entonces hay superposición.

La semiótica nos proporciona un par de ideas interesantes para abordar el Sistema Semántico, el sistema de los significados. ¿Cómo hay que entender una Unidad Cultural dentro de un Sistema Semántico, dentro de la estructura de la semiótica? Si nosotros trazamos una rejilla, en este caso triangular y definimos un área en el interior, cada una de estas áreas está ocupada por una unidad cultural. Entonces, ¿qué es lo que hace la cultura? La cultura segmenta la realidad que está ahí, dada, unitaria y total, que ya tiene a su disposición, la segmenta en Unidades Culturales con palabras. Entonces ya tengo palabras para referirme a esa realidad. Esas palabras representan Unidades Culturales. Al lado tenemos un cuadro que me ha dado una pauta clarísima  y está tomado del tratado de semiótica y hace una comparación de la amplitud de los contenidos de cada palabra y confronta en columnas esa amplitud. En la primera columna esta en algún idioma escandinavo, creo que es noruego o sueco, algo así, y la confronta con el alemán y con el francés entorno a unas palabras que se refieren a árboles, bosque, madera, etc., y aquí ven que el autor de esta tabla ha segmentado la amplitud que corresponde a cada palabra, o el espacio que abarca el significado de esa palabra  en sentido vertical y vemos que árbol en alemán y árbol en francés tiene extensión igual. Sin embargo en la siguiente casilla referida a bosque y madera, en francés el contenido tiene una extensión mayor que en alemán y así sucesivamente. Entonces este cuadro es clarísimo respecto a lo que después les voy a hablar cuando aborde el mundo quechua donde vamos a encontrar lo mismo, es decir Kancha. ¿Qué significa Kancha? Eso vamos a ver. Así creo yo que se puede entender el asunto de las Unidades Culturales. Ahora yo he marcado aquí una que está en el centro porque las Unidades Culturales se ordenan en la rejilla en base a una jerarquía. Las de mayor importancia en el centro, las de menor importancia hacia la periferia. Con un ejemplo extremo, quizás podemos ver mejor. Los esquimales del norte en Canadá, cerca del polo tienen una unidad cultural que es central en su cultura. ¿Cuál es? La nieve. Pero nosotros tenemos un solo término para nieve, la nieve es la nieve. Los esquimales tienen seis términos para nieve. ¿Qué quiere decir esto? Que ellos son capaces de diferenciar estados de la nieve muy distintos en cada momento y saben qué pueden hacer en cada estado y qué no pueden hacer, cuando pueden hacer algo, etc., entonces es imprescindible para ellos diferenciar, establecer un conjunto de Unidades Culturales mucho mayor que el que nosotros conocemos como nieve, y esas Unidades Culturales están en el centro de su cultura.

Ahora, respecto a la Identidad. La Identidad Cultural es un constructo es algo construido socialmente en base a nuestra visión del mundo, es decir la Identidad está construida en base a cómo yo creo ver el mundo y eso se comparte por todos los miembros de la cultura. Por lo tanto las culturas tienen una cosmovisión y cada cosmovisión es propia de cada cultura y es diferente de las otras culturas. Aquí hay que preguntarse ¿qué Unidades Culturales aceptamos para describir el fenómeno, para dar sentido a los acontecimientos de la vida, de las cosas, entonces vamos a estar tratando de dar, de esbozar una Identidad Cultural, es decir yo me identifico con estas palabras, yo me identifico con estas cosas, me identifico con este idioma, hablo este idioma y ahí me refiero a la lengua materna sobre todo, es decir aquel idioma que lo venimos asimilando desde que nacemos. Entonces qué Unidades Culturales me sirven mejor, con qué idioma me identifico y qué instituciones o ideas me sirven como modelo para guiarme en el comportamiento, y por último que costumbres y comportamientos aceptamos y usamos en nuestro devenir. Esas serían las bases para la construcción de una Identidad Cultural que como les he dicho, aquí en Bolivia es una tarea pendiente. No está resuelta para nada y hoy estamos, yo diría en peligro de guerra entre diferentes grupos que pertenecen a Identidades Culturales distintas.

Ahora volvemos al principio. Les mencioné que hay una relación entre gnoseología y antropología y me he permitido establecer un principio que puede orientarlos a ustedes en el trabajo que van a hacer. Cuando queremos conocer y esto es lo que hace la ciencia, básicamente, o cuando queremos comprender, y aquí está la interpretación, o cuando queremos vivenciar algo, es decir aproximarnos y vivirlo directamente y esto es lo que es la experiencia, o cuando queremos dialogar con otra cultura, la presencia del Otro o la cultura del Otro, tenemos que despojarnos de nuestra postura etnocéntrica habitual, y esto ahora ya es una mala costumbre nuestra, todo el mundo la tiene. Si encuentro algo diferente lo critico y es algo natural, pero tenemos que despojarnos de eso y postergar cualquier crítica o juicio para una etapa posterior en la que podamos hacer eso y los juicios de valor postergarlos hasta haber concluido el proceso de comprensión. Entonces sí podríamos después hacer un taller crítico y decir bueno, ahora sí ya hemos comprendido cómo es esto, ahora critiquemos. Ese creo es un principio fundamental. Nos vamos acercando a lo que nos interesa.

El componente arquitectural. Por qué he tomado esta palabra de esta manera. Normalmente entendemos lo arquitectónico. Lo arquitectónico propiamente tal es lo construido, es decir lo que está ahí. Lo arquitectural, más bien está relacionado con las ideas, con la teoría con conceptos. Entonces por eso hablo de un componente arquitectural.

Una manera de conceptualizar el objeto, como les dije es parte de una tesis que estoy escribiendo. A ver qué les parece, si les puede servir. Naturalmente cuando nos preguntamos cuál es nuestro objeto de estudio hemos podido siempre decir o hemos entendido que es el espacio. Los arquitectos lo que hacen es estudiar para trabajar con el espacio pero no puede existir, según mis reflexiones, espacio sin límites en arquitectura, es decir, tenemos este salón, el espacio que cobija este salón, pero si no hacemos esto (muros), no existe este salón. Sería parte del jardín de afuera. Si no construimos ese límite no existe el espacio este. Entonces podemos afirmar que la arquitectura se puede conceptualizar en una relación entre estos dos elementos Espacio y Límites y esto me ha sugerido la idea de dialéctica por la naturaleza de la relación entre ambos, es decir una dialéctica es precisamente el estudio de la relación entre dos componentes que se relacionan entre sí y ¿cómo es esa relación? Generalmente la dialéctica ha trabajado con Los Opuestos y estos opuestos han sido definidos radicalmente opuestos, es decir distintos, diferentes, antagónicamente. Pero en el mundo oriental, en China, en Oriente y en los Andes, se ha trabajado con otro tipo de dialéctica, la dialéctica de Opuestos Complementarios. Este signo que ven ustedes aquí, un signo muy conocido (Yin Yang) creo que refleja exactamente la idea que estoy tratando de plantear. Si nosotros le otorgamos el color negro al límite y el color blanco al espacio, vemos que hay una necesaria interrelación, una interconexión entre uno y otro. Si uno de ellos empuja un poco más hacia acá, el otro decrece y viceversa. Establecemos de esta manera una relación indisoluble y necesaria entre Espacio y Límite. Entonces, al igual que la cultura trabaja con Unidades Culturales, nosotros podríamos definir Unidades de Espacio Arquitectónico. Esta sala es una Unidad de Espacio Arquitectónico. He tomado la idea de la ciencia en forma metafórica. 

Así como la ciencia define una célula de cualquier organismo vivo, así podríamos conceptualizar una Unidad Arquitectónica y esa unidad ¿qué es lo que establece con su límite? Una diferenciación entre interior y exterior de la unidad. ¿Cuál es la diferencia? Al poner un límite hago una diferencia entre lo que está allá  y lo que está aquí adentro. Los elementos que contienen esa unidad son Espacio y Límites y son suficientes para definirla. Pero la relación entre Espacio y Límites se la quiere entender como una relación de condición de posibilidad, es decir el espacio es condición de posibilidad del límite y el límite es condición de posibilidad del espacio. Así hay que entender esta definición que se basa en una metáfora científica y se puede entender esto del espacio para nosotros. Si llevamos un poco más allá todavía, este asunto.

Aquí tenemos, como ustedes podrán reconocer una molécula de agua que está compuesta de dos átomos diferentes, en realidad tres por número pero dos por sustancia. Uno es el átomo de hidrógeno y el otro es oxígeno y eso hace una molécula. Lo que llamamos y entendemos por molécula es este conjunto; se asocian dos átomos de hidrógeno con uno de oxígeno y se cierra la molécula. Toda Unidad Espacial, digo yo, se constituye por unidades menores, atómicas. Esta Unidad Espacial tiene otras unidades en su interior. ¿Cuáles son éstas? Por ejemplo esta. ¿Qué se llama esta? Podio. Yo puedo dar mi charla desde aquí. Esta es una unidad un poco menor que está contenida aquí adentro. Pero no está construida, esto no es una caja que me contiene, simplemente es un mueble en el que yo puedo ubicarme y dar mi charla. Entonces aparece la diferencia entre estas unidades que están contenidas ahí adentro que forman la molécula y la molécula misma. Lo que es diferente en las entidades atómicas de la molécula, de la unidad completa molecular, es el límite. El límite en estas unidades atómicas es virtual porque podemos definir un límite podemos decir que aquí hay un límite, pero no está construido no se lo ve. Y lo mismo podemos decir de un sitio para sentarse. Es una unidad en el interior de otra unidad. Esta idea me ha parecido muy sugerente. Y aquí está el contenido de mi tesis: estas unidades que conforman la Unidad de Espacio Arquitectónico se pueden denominar Lugares. El Lugar para sentarse, el lugar para la exposición. Este también es un Lugar, un área para la exposición. Yo puedo caminar aquí, desplazarme, este es un lugar también. Tengan en cuenta que esto es para el taller que ustedes van a hacer. Esto es ni más ni menos, lo más apropiado, por eso es que lo traigo.

En esta imagen vamos a ver la idea anterior de la Unidad de Espacio Arquitectónico conformada por Espacio y Límite que tiene en su interior otros elementos disponibles, que tenemos que poder entender de alguna manera. Se me ocurrió incorporar una molécula de Fullereno, compuesta de carbono, 60 unidades de carbono interrelacionadas entre sí, son átomos de carbono y que conforman, en su forma esta circunferencia. Si se fijan un poco más hay dos figuras en su conformación. Una que es pentagonal, cinco lados y otra que es hexagonal, seis lados. Así se hacen las pelotas de futbol. Esta idea me ha parecido sugerente asociando las partículas de la molécula, con la idea de Unidad de Espacio Arquitectónico y los Lugares, las partículas que conforman ese Lugar y cuáles pueden ser éstas. Son básicamente Objetos en general y Asientos en general. Usando el término más apropiado que es en sentido lato, es decir lo más amplio y general posible. Entonces podemos decir que si esto es un objeto, si yo lo pongo aquí, esto se convierte en un asiento de este objeto. Este es un mueble asiento porque es asiento de un objeto que soy yo. Yo me siento en ese asiento. Entonces en este juego entre cosas  para asentar, objetos que se asientan y asientos, podemos desarrollar todas las posibilidades de conjugar configuraciones de cualquier Espacio Arquitectónico entre objetos y asientos. Vamos a ver la importancia de esto más adelante.

 Jugando con las moléculas he descubierto otra molécula interesante. Esta molécula es una molécula de grafito, también de carbono pero en este caso está constituida de capas. Ustedes pueden distinguir aquí las capas. Esto es una capa plana, esta es otra capa plana y entre capas hay uniones que son débiles y entre átomos de carbono, en sentido horizontal hay uniones fuertes. Entonces si ustedes se preguntan por qué el grafito que es un mineral, el carbono es un mineral, puede escribir, por qué yo puedo escribir con un lápiz, porque el lápiz tiene las capas de grafito colocadas de esa manera y al desplazarse sobre la hoja van quedando las capas a lo largo del trazo. Al entender cómo funciona puede servirnos como metáfora en nuestra reflexión sobre los lugares y sus elementos componentes. Quizá podemos aplicar esta idea del pensamiento visual a un procedimiento filosófico inventado por Derrida y hacer “deconstrucción” o hacer una “arqueología” como la entendió Foucault. Ahora vamos a ver cómo. Hasta aquí es, un poco el grueso de la presentación. Quiero establecer algunas conclusiones si me permiten para cerrar esto.

Si aceptamos la teoría esbozada del objeto de estudio, de los lugares, del estudio de la arquitectura, de la manera de enfocar que debemos tener, de las precauciones que debemos tomar para acercarnos a realidades distintas de la nuestra en el sentido cultural, podemos concluir que la construcción del concepto Lugar de la manera planteada, se presenta como prometedora para encarar cualquier proyecto de diseño o de intervención arquitectónica y de investigación también. Porque si yo decido abrir una investigación científica entorno a fenómenos que se dan en La Cancha puedo utilizar este marco teórico planteado.
Segunda conclusión. Esta conceptualización es pertinente para el tema de La Cancha con los componentes que hemos ido planteando a lo largo de esta charla.
Tercera conclusión. Permite el acercamiento y la comprensión, y aquí está justamente nuestra preocupación, “sugerencias para acercarse a una realidad compleja” ha sido el título de nuestra charla, por tanto permite el acercamiento y permite aquella tarea de comprensión que la he tratado de resumir de alguna manera en fenómenos arquitectónicos complejos y múltiples en cualquier cultura del mundo. Esto ya es algo atrevido pero es justo que se los diga porque sirve para eso. Si ustedes se van al África van a poder utilizar estas ideas de la misma manera que en La Cancha.
 Bien, hasta aquí la charla. Quisiera darles un ejemplo de análisis con base en la teoría esbozada. He seleccionado una serie de unidades culturales en La Cancha.

En este cuadro tengo una lista de todos aquellos tipos arquitectónicos que se relacionan con el tema que están abordando ustedes. En la primera columna he colocado aquellos que provienen del idioma castellano, o de la cultura occidental aquí en Cochabamba. He dividido éste cuadro con estas líneas paralelas para mostrar términos que están relacionados con esta mirada, esta cultura y términos relacionados con la otra cultura la quechua o Andina si se quiere. Pero por otro lado ven que el cuadro también está dividido arriba y dejamos fuera un tipo que yo diría es propiamente occidental, es decir el que mejor la representa, el Supermercado. Ahí queda fuera, ¿por qué queda fuera de todo esto? Porque el Supermercado es el único tipo donde no existe la posibilidad del regateo. Uno va al Supermercado, escoge sus cosas y en la caja tiene que pagar lo que valen. En el resto, podemos regatear. Esa es la diferencia. Al mismo tiempo se abre otra columna con otros tipos que están relacionados con los de la primera columna, por ejemplo la plaza. Desde siempre ha habido diferentes plazas: plaza mayor, plaza principal, las plazas de los barrios y la plaza del mercado. Había una plaza para el mercado antes. O la tipología de Posada, aquel lugar donde uno puede pernoctar y alimentarse está relacionada con alojamiento y comida  y se abre una enorme variedad de tipologías mucho más hacia este lado. En el sentido horizontal he establecido un poco las correspondencias tipológicas, es decir entre almacenes, troj, que es un término antiguo del español hay una correspondencia con una tipología incaica de la Collca. ¿Que son las Collcas? Son los silos donde se guardaban granos, productos agrícolas del valle y tenemos restos arqueológicos de Collcas construidas cerca de Quillacollo y en otros lugares. ¿Por qué es importante? Porque resulta que tenemos un barrio que se llama Collcapirua. Esta correspondencia se da horizontalmente pero no en la forma de las construcciones, sino en el contenido, en su significado. Y aquí está el problema del taller: La Cancha. Hay un término que aparece en el diccionario de la Real Academia: cancha con C van a encontrar que viene del quechua Kancha que significa mercado pero el contenido es tan amplio que rompe con la correspondencia horizontal del grafico, porque cancha también es feria, también hay tiendas, también galerías comerciales, también hay almacenes, depósitos. En fin, en La Cancha hay todo. Desde arriba a abajo en la lista. Cuando nosotros decimos Kancha implica todo esto, es decir todos los tipos. Hay otro término que proviene también del quechua pero se usa más en La Paz, los Tambos. Si buscan en el diccionario RAE tambo van a ver que viene del quechua “Tampu” y que significa algo así como posada, pero no es exacto. El tipo Tampu fue un patio enorme donde se descargan productos del campo en cantidad, es decir de camiones, camionetas y, la propietaria mientras comercializa esa gran cantidad de productos se puede alojar ahí mismo. Hay cuartos para alojarse en la periferia del patio. La diferencia con la pasada es que la función principal es el alojamiento mientras que en el tambo la función principal es la disposición en gran cantidad de un producto agrícola y con la facilitación de un alojamiento cerca, al frente de sus productos. Y por último, aquí tenemos otro término. El Qhatu que literalmente significa Puesto de Venta y que es un fenómeno muy propio nuestro. Ustedes van a verlo. No hace falta tener un mueble para tener un puesto, basta con extender un tejido en el suelo, exponer el producto y vender, listo. Ese es un Puesto de Venta. En la cancha tenemos de estos puestos pero también tenemos casetas, construidas ya, y también tenemos estos que son vendedores que no tienen puesto. La diferencia entre el Qhatu y el Vendedor Ambulante podría ser que uno se mueve constantemente y el otro no. El otro está ahí fijo sobre el piso. Uno es móvil y el otro es fijo, pero ni tan fijo tampoco porque si me da el sol, agarro todo y me voy más allí a la sombra y ustedes van a comprar un sábado ahí, con esa señora y al siguiente sábado ya no está. ¿Qué pasó? No vendió ese día. Entonces es como menos permanente además de ser fijo. En la colección de términos que les he proporcionado, ese vocabulario, tenemos además otros términos que se relacionan con esto, porque el Qhatu no es solamente el puesto sino que existe aquí un objeto propio de la cultura andina que se llama “Llantuna” que en el diccionario quechua castellano van a encontrar que es un quitasol, una sombrilla y esto sí que es algo muy típico, muy bello. Es muy sencillo, está constituido por dos travesaños en cruz con un parante  y una tela amarrada o un plástico; cuando llueve tienen un paraguas. Y cuando ya no lo necesitan lo desarman y lo guardan. Un elemento sumamente práctico. En aymara también hay un término para esto, la “Chiuuña”.
El otro día me puse a conversar con un amigo que habla muy bien quechua y le digo: hay algún término para vendedor o vendedora. Y me responde: “ranquera”. A ver explícame un poco el término. Me dice que se refiere a la persona que recoge los productos a pequeña escala y los vende en un puesto de venta –que es un Qhatu- pero me dice, su característica es que trata de sacar el mejor precio posible. Entonces, resulta que en el mundo andino las cosas no tienen un precio fijo, el precio no es objetivo. Es totalmente subjetivo. Ellos definen cuanto puede costar dependiendo de quién compra y cuando. Si me acerco yo que tengo un poco pinta de extranjero y me toman como turista y piensan a este le voy a sacar un buen precio. Si se acerca uno de nuestro medio, ahí duda y le propone un precio menos elevado. Entonces la diferencia entre una qhatera y una ranquera está en  el término que le da origen. Ranay había sido regateo. Entonces la ranquera es la que regatea a su favor, porque cuando se regatea se lo hace a favor de uno: “como me vas a dar tan caro, rebájame, esto está guardado” en fin y ahí comienza el regateo. Entonces “ranquera” es un término despectivo para “qhatera”. En cambio la qhatera es una institución cultural aceptada, es habitualmente una mujer que se sienta y vende y no tiene ninguna mala intención de aprovecharse por el regateo codicioso. Ahora ustedes sabrán también que si yo le quiero comprar todo a esa vendedora ella va a decir no. Porque el vender no es sólo el vender comercial, no es ganar plata no es sólo realizar la gestión comercial. Es estar ahí y realizar una función social también, estar todo el día, ahí. Entonces tiene que tener algo para vender. Ven ustedes como este asunto de la interpretación filológica y etimológica es sumamente importante.

Hace unos varios años saqué esta foto en un paseo que hice en el 1º de noviembre, día de difuntos, feriado. Y me fui en busca de algunos cementerios andinos para fotografiar y tomé esta foto. Cuando fui quería el cementerio y todo lo que ocurre en esa fecha, pero resulta que ahí apareció, en primer plano, un Qhatu. Ahora no nos interesa el cementerio, pero nos interesa el Qhatu. 

Presten atención a esto porque este ejemplo es prototípico, es un modelo del asunto. ¿Por qué? Recogiendo de nuestra parte teórica anterior vamos a subsumir un qhatu como Lugar, arquitectura. ¿Cuáles son sus componentes? Hemos dicho de Asientos y de Objetos. ¿Cuáles son los asientos? El suelito de tierra donde están sentaditas. Existen telas o textiles. Observen como se delimita, se recoge, se cierra el borde para definir un Lugar bien preciso, redondeado. Una mesa con una tela blanca encima. Tres qhateras, más objetos; los vasos de refresco. Cinco vasitos de refresco. No es una caja de bebidas, de Coca Cola o cajón. Esta señora vende unas bolsitas de plástico llenas con habas, tostado de habas. Esta otra señora vende mandarinas y una bolsa de pasankallas, maíz explosionado, pipoca, pop corn. Listo. Y aquí está un objeto espacial crucial, que adquiere la dimensión de signo, porque su significado no es sólo , por su permanencia y persistencia empieza a representar a La Cancha y se vuelve un ícono de identidad, la llantucha en quechua o chiwiña en aymara que consta de un elemento de fierro clavado que sostiene el parante, el listón de madera que arriba está perforado para que pasen los travesaños y el textil. Todo esto conforma lo que yo entiendo por Lugar. Y eso es un ejemplo de la unidad básica, elemental y compleja para la arquitectura en cualquier cultura del mundo. Esos son los átomos de la arquitectura.
Eso es todo. Muchas gracias.

Post Data:

Foto de un Qhatu de fruta tomada por un alumno de la carrera para su trabajo de Taller. Y deja fuera la Llantucha!!!!



martes, 14 de junio de 2011

5519. Nuevo Año Andino [*]


Se acerca el 21 de junio. No se trata de una fecha cualquiera. Su significado lo podemos interpretar de varias maneras según la forma en que entendamos el mundo. De cualquier forma, siempre habrá fiesta porque se produce un acontecimiento cósmico. Ocurre un solsticio hiemal para nosotros. Época en que el sol se halla en el trópico de Cáncer y por tanto en el hemisferio boreal hace del día, el día “más corto” y la noche “más fría” del año. Y a partir de ahí, comienza un nuevo ciclo solar anual. Su significado siempre ha conmovido a la humanidad desde sus albores. Recuérdese de Stonehenge en Salisbury (2400 al 1700 a.C.) o sin ir tan atrás y tan lejos, Tiwanaku donde también se celebra actualmente, pero en este caso el Año Nuevo Andino. Tampoco hay que olvidar ese especial interés del Inca por establecer con total precisión, cómo “amarrar al sol” para que no siga desplazándose hacia el norte y ya no vuelva más. Para encontrar el sentido de esta fecha y la trascendencia, revisemos algunas reflexiones que he reunido en la entrada de este mes.
Todo acontecimiento adquiere sentido de la idea que tengamos del espacio y del tiempo; dicho de otra manera, las nociones de espacio y tiempo son condición indispensable de la posibilidad de un suceso o la condición para el estar siendo un acontecimiento espacio-temporal para alguien por tener un sentido y más aún, por desarrollarse un acontecimiento trascendental. ¿Cuáles son las visiones que se tienen de estas nociones?
El sentido común nos dice que cualquier evento que sucede en el universo (un nuevo año entre ellos) se lo puede especificar por sus coordenadas espaciales y temporales, es decir que un cuerpo en el espacio está allí a determinada distancia en los tres ejes, (x), (y), y (z) de un sistema de coordenadas espaciales de referencia ubicadas en algún punto de ese espacio, y también en algún momento del tiempo (t) de acuerdo a otro sistema de referencia temporal como la fecha o la hora de un día determinado. Sin embargo, la ciencia, es decir la visión científica del mundo, que ha llegado a cuestionar el carácter absoluto del tiempo y del espacio, acepta como una posibilidad dicha especificación del evento, pero nos advierte que hay otras y todas las que son posibles son perfectamente válidas y por tanto espacio y tiempo como formas de la sensibilidad, son relativos en sí mismos, de acuerdo a los diferentes observadores y con ellos, a sus diferentes sistemas de referencia utilizados, incluso diferentes en el interior de un mismo sistema de referencia en función del movimiento del observador.
Pero hay algo más y muy significativo. Las prácticas cotidianas cuando se refieren a los hechos o eventos del mundo han mantenido la tradición de concebir espacio y tiempo separados con nombres diferentes y con ello la posibilidad de pensarlos separadamente o independientemente. La ciencia contemporánea ha llegado recién a la formulación de un sistema de cuatro dimensiones unificado para referirse a cualquier evento que se quiera especificar en el cosmos que es difícil de concebir y más difícil de representar pero que de no pensar así, no sería posible entender y explicar por qué una persona que hace un vuelo interplanetario, cuando regresa a la tierra está más joven que los que permanecieron en ella. Es decir que espacio y tiempo están íntimamente relacionados, mejor aún, los eventos tienen que ser pensados y concebidos como eventos en unidades espacio-temporales.[1]
 Ideas del Tiempo
La cosmovisión religiosa de tradición judeocristiana, ha legado a occidente una visión del tiempo lineal e irreversible solo accesible a la conciencia como medida del devenir y en ese sentido diferenciamos tres dimensiones del tiempo: pasado, presente y futuro. Uno vive en el tiempo del ahora del instante y en ése presente real de la conciencia sobrevive el pasado y se puede anticipar el futuro porque ya está escrito. El destino. El carácter de la temporalidad lineal es la historia y su culminación está orientada (teleológicamente) hacia el fin del mundo, hacia una meta de plenitud establecida en un futuro previsible: la salvación eterna. Este recorrido lineal se desarrolla en un espacio dualista. Primero en el paraíso de donde fueron expulsados los primeros hombres a la tierra. Y en el momento del juicio final sobre la tierra para vivos y muertos, el cielo o el infierno. (Ver esquema de Representación del Tiempo Lineal) [2]

Hagamos un recuento de esta historia. Hasta comienzos del siglo pasado, la gente creía en el tiempo absoluto. Con la teoría de la relatividad se tuvo que admitir que cada observador tendría su propia medida del tiempo. El tiempo se convirtió en un concepto más personal, relativo al observador que lo medía. Con los intentos teóricos de unificar la mecánica cuántica con la relatividad se tuvo que introducir el tiempo imaginario en el que no son distinguibles las direcciones espaciales, donde ninguna dirección es preponderante sobre las otras ni hacia adelante ni hacia atrás en el tiempo; sin embargo en realidad, si hay una diferencia entre el pasado y el futuro porque recordamos el pasado y no podemos recordar el futuro. La segunda ley de la termodinámica dice que en cualquier sistema cerrado el desorden o la entropía siempre aumenta con el tiempo. Entonces el tiempo tiene que tener una dirección. La flecha del tiempo es algo que distingue el pasado del futuro y le da una dirección al tiempo. Esta flecha del tiempo se presenta de tres formas diferentes: la flecha termodinámica en la que el desorden aumenta, la flecha psicológica en la que sentimos que pasa el tiempo y podemos recordar solo el pasado y la flecha cosmológica en la que el universo está expandiéndose a medida que se aleja en tiempo-espacio del Big Bang.

Existe, sin embargo, otra manera de concebir el tiempo-espacio que lo vamos a mantener unitario. Mientras que la religión se había desarrollado en occidente separando espacio de tiempo como campos hierofánicos diferentes distinguiendo para el espacio, lugares profanos de lugares sagrados en los que se puede experimentar la irrupción de la divinidad y que le otorgan un orden, y para el tiempo, en momentos hierofánicos pasados, presentes y futuros en presencias y ausencias de Dios, las etnias de los Andes partieron desde el principio con una idea unitaria de tiempo y espacio en la noción de Pacha. Esta noción con un solo término tanto para el idioma aymara como para el quechua, no solo nos muestra que tiempo y espacio son uno solo sino que también denota la posibilidad de que algo ocurra con una cierta regularidad que vamos a caracterizar como circular cíclica. Entonces surge de su insistente y profunda observación de la naturaleza y de su lógica de pensamiento, una visión distinta de la religiosa, de la occidental y muy próxima a la de la última ciencia. Veamos ésta caracterización que hace Raúl Prada en un artículo de la revista Contacto el año 1988 [3], porque es muy rica en elementos y nos permite comentarla:
“Pacha es tiempo-espacio.
Unidad inmediata de tiempo y espacio,
también des-unidad del tiempo,
temporalidad rota,
discontinuidad del tiempo: encuentro del antes con el después.
El pasado y el futuro se alcanzan.
Miran el pasado y olvidan el futuro,
forman una totalidad vivencial.
Ucamahua Pachamama;
así es el mundo, decía Tata Wamani.
Espacio tiempo de un espacio tiempo originario,
de una Pachamama,
matriz de los tiempos,
que se encuentra en el fin de los tiempos,
o en el confín del cosmos, que es al mismo tiempo comienzo y fin.
Esta es la epistemología andina:
Umaraca, fuerza del agua, poder y fuerza de la naturaleza,
devenir develado en el encuentro entre ORKO y K’ACHO,
entre piedra machu y piedra hembra.
De ese comienzo que es el fin venimos:
“Plantas orko y plantas k’acho, gentes orko.
Esto es el hacer de la Pachamama.
Hacer que es vida renovada”

Respecto de la unidad de tiempo y espacio dada en todos los fenómenos de la naturaleza, no es una sola, sino muchas. Por ejemplo la unidad día en el espacio andino es el ciclo circular que comienza con la penumbra del amanecer que pertenece a un momento muy especial porque es el momento que está en el medio entre la oscuridad y la claridad, opuestos pero complementarios, es un momento de transición, es un momento de cambio, es el momento del vuelco que en aymara se llama Pacha Kuti. (Ver esquema del Tiempo Circular al costado). Las condiciones de las dos penumbras, la del amanecer y la del anochecer no son rupturas son transiciones. Duran unos minutos, quizás media hora pero sin ellas no podría darse ni la claridad ni la oscuridad. Las posibilita y las enlaza, las une. Y al quedar en el medio produce la des-unidad y la discontinuidad del tiempo que menciona Raúl. El tiempo no es homogéneo, no es abstracto no es un concepto. A pesar que se manifiesta en ciclos que se repiten todos los días y le otorga su carácter regular, nunca es igual un día al otro día. Unas veces está nublado, otras, el sol sale más temprano, unas sale más hacia el norte y otras más hacia el sur por el horizonte como lo podemos constatar permanentemente.

Algo similar ocurre con la unidad de tiempo anual pero lo que la determina es el sol, y el clima es su consecuencia. Veamos con más detalle esto.
El régimen climático de los valles presenta una estación predominantemente seca y fría en el centro del año y otra cálida y lluviosa en los dos extremos del año.

Los gráficos usuales están trazados convencionalmente en base al inicio del año nuevo en Enero desde el enfoque de los países del hemisferio boreal, criterio que se ha impuesto en todo el mundo y que para efectos administrativos e internacionales se puede mantener. Pero para visualizar de otra manera y extraer más elementos para la comprensión de nuestra característica climática deberíamos rescatar una mirada ancestral consecuencia de milenios de observación de la realidad y de profunda comprensión necesaria para habitar y desarrollar su vida; la visión andina de la temporalidad cuyo año nuevo comienza a fines de junio en el solsticio de invierno, y si queremos ponerle fecha, entre el 22 y 25 de junio hasta el 21 de junio del siguiente año. Fecha en la que comienza el año pero también el nuevo ciclo agrícola. Entonces deberíamos representar el gráfico anterior de esta forma:

Esta gráfica que va de julio a junio para el hemisferio austral, si bien está elaborada con los mismos datos que la anterior, muestra sin embargo con mucha claridad, otro tipo de curva que caracteriza el clima de Cochabamba. En estadística se llama “curva normal” o “campana de Gauss”. También vemos que ésta no es totalmente simétrica desde el centro. La temperatura comienza a elevarse en septiembre, antes  de la época de lluvias. Las lluvias más importantes se desplazan hacia enero y febrero y la humedad ambiente permanece más tiempo hasta mayo. Por otra parte, el punto donde se cortan las curvas de temperatura y precipitación, nos muestra con claridad el inicio de la estación lluviosa que va de octubre a abril.

Si bien esta gráfica ha sido elaborada en base a los promedios de las principales variables del clima lo que aún nos permite caracterizarlo mejor son las máximas y mínimas.

Lo que se puede interpretar del cuadro es que todo el año tenemos una media  de temperaturas máximas de entre 23 °C a 28 °C en forma sinusoidal. Descenso en febrero, aumento en abril, descenso en junio julio, y aumento de septiembre a diciembre, habiendo alcanzado una máxima extrema de 34.9 °C en diciembre de 1997 según AASANA. En cambio, las medias de temperatura mínima son una curva normal. Descienden de 12 °C a 1 °C habiendo alcanzado una mínima extrema de 7 °C bajo cero en junio de 1973. Cuando en un clima como este en la estación seca y fría, la diferencia en 24 horas sobrepasa los 20 puntos en una buena parte del año, estamos ante un clima semidesértico lo que muestra la línea blanca de los valores de la diferencia entre máximas y mínimas para los meses de mayo, junio, julio y agosto. Esto se confirma con la vegetación originaria característica de los valles: Acacias, Molle, Kewiña, Algarrobo.

Otros datos que apuntan en el mismo sentido son la humedad relativa ambiente y las precipitaciones pluviales.
Sabemos por los datos de ambas variables que Cochabamba tiene clima seco porque llueve poco, 456 mm. totales acumulados al año pero, en época de lluvias tampoco llueve todos los días entonces cuando llueve, llueve torrencialmente en forma de chaparrones ocasionados por los frentes fríos y húmedos que vienen del sur y se estacionan en los valles. Para tener una idea hay que considerar que de esos 456 mm. anuales, sólo en 24 horas puede llover 74 mm., que, es la máxima de precipitación para un día registrada como máxima extrema en 50 años por AASANA. Y nos inundamos

Esta característica ocasiona múltiples consecuencias. En primer lugar que la humedad relativa ambiente se mantiene excesivamente baja todo el año entre 35 y 58 %. En segundo lugar, cuando llueve, llueve torrencialmente. Encuentra abajo la ciudad construida que ha cubierto con edificios y asfalto la gran mayoría del suelo y en los alrededores terrenos sin ninguna cobertura vegetal, tierras secas cuya capa superficial se ha endurecido y casi no absorbe lo que llueve. Todo lo que llueve resbala hacia el río o a las zonas más bajas del sur donde todo se inunda. El agua al resbalar se lleva la poca tierra orgánica que pueda haber en la superficie lo que la hace más árida todavía. Y todo esto se muestra en la baja humedad relativa constante en el ambiente. Este proceso conduce indefectiblemente hacia la desertificación. Seguirá lloviendo estacionalmente y torrencialmente e independientemente de lo que ocurra en los valles pero nosotros viviremos en un clima cada vez más caluroso y seco en época de lluvias, y más frió en las noches y amaneceres de “invierno”.

De ésta manera, el ciclo temporal anual para los andinos, después de haber observado atentamente los desplazamientos del sol en el horizonte y las características del clima, llegan a la conclusión que existe un ciclo anual para el tiempo cuyas diferencias con occidente son muy claras. En primer lugar el año comienza en Julio. En segundo lugar sólo existen dos estaciones bien marcadas y bien diferenciadas: la fría  y seca y la cálida y lluviosa que tiene como en el grafico del día, una zona de transición en el medio de ambas y que permite extender o recorrer el inicio de cada estación según las particularidades de cada año, según también a un principio andino que dice: que algo en el Pacha va a suceder, todos estamos de acuerdo, pero cuándo va a suceder exactamente, en eso no estamos tan seguros. Veamos el gráfico al costado que representa el ciclo anual andino del tiempo.

Hay dos cosas que hay que resaltar en el gráfico. Si bien los nombres de los meses se mantienen aquí como los conocemos, es imposible que los andinos los hayan conocido con esos nombres. Claro que ellos tenían además de la noción de día y de año la de mes pero era un mes lunar de 28 días mientras que el día es solar y el año es solar y lunar. El hecho que las estaciones del año estén un poco desplazadas hacia la derecha en el gráfico se debe a nuestra ubicación entre el Ecuador y el trópico de Capricornio al sur de la línea del ecuador, es decir, para Cochabamba latitud sur 17º 25’.

Ideas del Espacio

Es necesario todavía hablar de la noción de espacio andino que aun que se presente separada del tiempo aquí, veremos que tiene la misma matriz estructural y es una sola para tiempo y espacio.
Hay dos fuentes principales en las que podemos indagar el espacio en los Andes. Una es la idea que todos los pueblos y culturas del mundo tienen de sus orígenes. Occidente los ha llamado mitos de origen pero tienen una virtud y es que su relato por más fantástico, asombroso o imposible que sea, siempre pasa por estructuras de pensamiento de lo más profundas, arquetípicas y esenciales y nos permite acercarnos a esa matriz fundamental. La otra es el territorio tal como se apropian de él y lo interpretan, le dan una estructura en todas sus escalas.
Antes que hacer un análisis de los mitos de origen, que es lo que hace Fernando Montes en su tesis [4], vamos a extraer de estudios realizados al respecto, los componentes y las relaciones de la noción espacio-temporal de los andinos: PACHA, que está subsumida en ellos y es coherente con la manera en que su pensamiento interpreta la realidad que se le ofrece.
Esquema estructural de los Mitos en F. Montes
La dimensión espacial en el mundo andino surge con el origen de la etnia de manera telúrica es decir la conciencia de la relación de la tierra sobre sus habitantes y de las fuerzas de la tierra y el cosmos como númenes. De la construcción de una estructura para los mitos andinos que es también genérica por los elementos y relaciones que establece realizada por Fernando Montes, hemos esquematizado esa estructura en un diagrama de movimiento circular y espacial en el sentido vertical como se ve en la gráfica.

Aquí se puede apreciar que la cosmovisión andina reconoce tres niveles para el espacio en el momento de origen, el Alajpacha, el Akapacha y el Manqhapacha. Como son movimientos de fuerzas que se realizan desde abajo y desde arriba sobre la realidad, le he asignado su carácter vertical y configuran el espacio tiempo del pacha vertical y que si bien ha ocurrido en un pasado ignoto, está siempre presente en la conciencia del aquí y del ahora. Con el fin de integrar esta estructura tripartida y movimientos de abajo y de arriba de las fuerzas en su concepción del origen, con el espacio vivencial donde se desarrolla nuestra vida que más bien está caracterizado por lo dado en el territorio, nos muestra conformaciones geográficas variadas de mesetas, valles y cordilleras.

Hemos elaborado una distinción conceptual entre Pacha Vertical mítico y Pacha Horizontal, existencial vivencial que pueden de esta manera quedar integrados en un solo esquema que represente al Pacha como totalidad espacio-temporal que aparece en el esquema. La distinción separa estas dos realidades pero es necesario comprender que solo tiene un propósito analítico y es un imperativo académico porque son realidades distintas. Pero como la realidad es un todo complejo debemos tratar de ver de integrarlas aunque tengan naturaleza diferente.

La dimensión existencial o Pacha horizontal ha sido estudiado por andinistas de distintas profesiones, unas veces como espacio simbólico, otras como estructura territorial y otras como parte de la cosmología como la del Dr. Van den Berg, pero si todas ellas hablan de dualidades o particiones de dos componentes (reconociendo que no son opuestos excluyentes sino complementarios), es porque han omitido u ocultado la del centro que en el esquema anterior abre la dimensión mítica aunque su naturaleza sea distinta, es decir trascendente pero que, también tiene su existencia inmanente en el territorio. Entonces se puede decir que este tercer componente ausente despliega dos realidades distintas a la vez. Por un lado es una entidad territorial material concreta pero distinta de las mitades y por otro lado, se abre a otra realidad, la trascendente, la mítica que también es tripartida. Lo mismo sucede si partimos de la dimensión mítica y pasamos a la existencial. Entonces el tercer componente es de naturaleza articuladora entre realidades. Si estudiamos el Pacha horizontal, o espacial o territorial de esta manera, inmediatamente ingresamos en la complejidad y en el pensamiento trivalente que habremos de postular en otro momento, posteriormente.

Comprobemos esta hipótesis con algunos casos ya estudiados.
El primero es el esquema construido por T. Bouysse-Casagne sobre la ocupación territorial de los señoríos aymará en el altiplano y valles. [5]

Este esquema no es un mapa territorial. Fue elaborado con base documental sobre unas listas de mitayos que participaban en las labores mineras de la colonia consignando lugar o mejor ayllu de algún señorío por Capoche. La reconstrucción zonificada permite apreciar visualmente la correspondencia casi exacta de la organización social agrícola con el territorio y éste dividido en dos mitades complementarias Urcusyus y Umasuyus con el sistema hídrico lacustre del lago Titicaca en el medio. Ver esquema con colores.

De ahí, entonces, se ha podido elaborar otro esquema más abstracto que representa a éste más concreto, encontrando la dimensión simbólica en la que tanto las mitades como el centro hídrico lacustre ingresan, asignándole sentidos como “lo de arriba”, varonil, fuerte, valiente, valor, ánimo, esfuerzo para el vocablo “urcu” y que le corresponde a los suyos y a la gente que habitaba la mitad izquierda de cada señorío aymará. De la misma forma para la mitad opuesta “uma” asignándole significados asociados con agua como dócil voluble, lo bajo, los valles, etc.
El tercer componente, el del centro ha usado el término aymará “taypi” que significa en medio o mediano que en este caso lo constituye la hoya del lago y los ríos que la alimenta y desagua y no pertenece ni a “urco” ni a “uma”, que participa de ambas, que las vincula y delimita asegurando la unidad y el equilibrio. Pero al ingresar en la otra dimensión trascendental y simbólica abrimos para taypi su capacidad creadora, generadora de gentes, héroes civilizadores y dioses, el Lago Sagrado.

El otro caso estudiado por Gabriel Martínez [6] abarca todas las escalas del espacio de un conjunto de estancias, comunidades o ayllus, comprendidas en una unidad social y territorial aymara, y cómo ha organizado su espacio existencial.

El suyu de los Isluga está ubicado al otro lado de la frontera con Chile apoyado a la cordillera occidental en estancias distribuidas longitudinalmente a lo largo de la cordillera y todas ellas gravitando alrededor de Pueblo Isluga, deshabitado todo el año excepto en la fiesta del pueblo en la que participan todos y ocupan las casas familiares que cada familia posee en el pueblo.

Lo interesante es que el pueblo está organizado conforme a la procedencia de cada estancia perteneciente a cada una de las dos mitades en zonas perfectamente identificables. La del este corresponde a Alajj saya (en celeste en el plano). La del norte y sureste a Manqha saya (en anaranjado en el plano) separada en dos por haber localizado la zona del centro entre las dos partes de  la mitad Manqha, destinada al recinto plaza (3), la iglesia (1) con su torre exenta (2) y una turbera destinada a cultivos y ceremonias rituales agrícolas (en color verde en el plano urbano más abajo).
 ¿De qué manera Isluga representa la forma en que los andinos y en éste caso los aymaras chilenos, se apropian y organizan el espacio, su territorio, su pueblo, conforme a su manera de pensar y de vivir y cómo representa actualmente la concepción del pacha que estamos tratando de aprehender?

Volvamos a la escala del suyu Isluga. Se ha constatado por Martínez que el suyu Isluga está organizado en dos mitades: Alajj saya y Manqha saya es decir el todo dividido en dos mitades complementarias; la de arriba Alajj y la de abajo Manqha. El territorio que las divide y articula entre sí es el pueblo. Pero el pueblo es una entidad espacio temporal concreta, distinta de las comunidades y parcelas agrícolas que, tienen sus terrenos, (espacio extenso) y su temporalidad propia de siembras y de cosechas, por tanto anual y cíclica. El pueblo también tiene su territorio pero su espacio es intenso y su temporalidad, si bien está en una fecha determinada, esta fecha permite que los habitantes que se reúnen allí para festejar ingresen en otra temporalidad la de la fiesta, la de la conmemoración, la de la transposición del tiempo ordinario al tiempo extraordinario. Es un portal temporal. En resumen, a la intemporalidad del tiempo extraordinario donde el tiempo pasa de otro modo. Entonces el pueblo no es meramente un pueblo cualquiera, es el lugar ritual donde ocurre la fiesta y es posible ingresar en ese tiempo desde allí, es el centro de su mundo y adquiere las cualidades del Taypi en el mundo andino.

La organización espacial del pueblo es homóloga a la del suyu solo que en un ámbito distinto, el del medio, el extraordinario. Si el suyo tiene una estructura tripartida constituida de las mitades, la de arriba y la de abajo mediada por el pueblo, el pueblo también tiene la estructura homóloga, la del barrio que les corresponde a las familias de la mitad de arriba y el otro barrio que le corresponde a los de abajo. Como el centro del pueblo se ha encajado en la mitad de éste segundo barrio lo ha dividido, pero no con el propósito de crear un tercer barrio sino porque no se podía construir y ocupar la turbera y sus chacras rituales que tampoco se podían recorrer. Entonces los terrenos que ocupan el centro religioso, festivo y ritual lo constituyen la torre masculina, la iglesia femenina y la plaza y pampa andróginas que, nuevamente nos colocan en otra tripartición en el interior del tercer componente del lugar pueblo.

Para cerrar el ciclo espaciotemporal, hemos encontrado un esquema elaborado por T. Bouysse Casagne y Olivia Harris en un ensayo “Pacha: en torno al pensamiento aymara”. Cuando al analizar las diferentes edades mitológicas con base léxica, distinguen la edad del Taypi, el inicio en el centro, Tiwanaku (Taypi Kala, la piedra del centro), la edad del Puruma lo oscuro, desierto, salvaje y la sociedad sin estado. Si el Taypi representa la máxima concentración, las fuerzas de Puruma representan la difusión en los bordes que dividen lo que normalmente está reunido y generan la edad del Awqa, de la guerra, de las fuerzas excluyentes. Tiene que aparecer la noción de Kuti o vuelco o inversión o alternancia de contrarios en el instante del Pacha Kuti para que las fuerzas se dirijan de nuevo a la convergencia, la complementariedad de contrarios con el Tinku en un igualamiento o balanceo equilibrado.

Si volvemos a los casos presentados aquí, que tenían el propósito de identificar componentes del espacio en distintos tiempos y mostraban dos instantáneas en el tiempo, la primera, la época de los señoríos aymaras que estaba en la edad del Awqa pero que estaba conformada territorialmente con los mismos componentes tripartidos de siempre, podemos también reconocerlos en el esquema. Y el segundo caso, las comunidades actuales de Isluga que está en la edad actual, en la edad posterior al Pacha Kuti del esquema, también utiliza los mismos componentes tripartidos. Lo que cambia es la dirección de las fuerzas, no los componentes. Las primeras son centrífugas a partir del centro Taypi, mientras que las segundas son convergentes a partir del Pacha Kuti hacia el Chicatha, hacia el encuentro hacia el eje mediano y se vuelve a cerrar el círculo.

Es un breve compás en la respiración del cosmos tripartido andino.

Notas

[*] Así como los Mayas nos dejaron el resultado de una cuenta larga del tiempo en 5124 años, para el presente año hasta el 21 de diciembre, los chinos festejaron el 3 de febrero el inicio del año 4709. Para los Andinos estamos en el 5518 hasta el 21 de junio.
[1] Ideas relacionadas con este resumen se pueden encontrar en Stephen W. Hawking, Historia del Tiempo, Alianza Editorial, 2003. Madrid.
[2] Teología Fundamental, Documento de estudio a distancia de la U. Católica.
[3] Raúl Prada Alcoreza, La insurgencia aymara, artículo en revista Contacto 29/30 de Abril/Mayo 1988. Págs.. 37-45.
[4] Fernando Montes Ruiz, La Máscara de Piedra, Editorial Quipus, 1986, La Paz. Pág. 62
[5] Therese Bouysse-Casagne, La Identidad Aymara, La Paz, Hisbol-IFEA, 1987.
[6] Gabriel Martínez, Espacio y Pensamiento, Andes Meridionales, Editorial Hisbol, La Paz, 1989.

domingo, 15 de mayo de 2011

La Epísteme desde lo multicultural

El acuerdo nacional de la caracterización de nuestro país como “Estado Plurinacional”, con la incorporación de amplios sectores diversos de varias nacionalidades que no se los tomaba en cuenta antes, aunque ya existían, empiezan a ocasionar transformaciones estructurales y operativas sustanciales en la vida de nuestro país. Una de ellas es, sin duda, la producción de conocimientos que si antes era poca, hoy se sigue efectuando de la misma forma que antes sin haber reflexionado en qué medida debería cambiar.

La entrada que van a leer aborda un solo aspecto de esta problemática: la relación sujeto que quiere conocer, y objeto por conocer.

Esta relación ha tenido una larga historia que se la puede resumir en las tres tendencias actuales con las que se puede pensar la práctica de la producción de conocimientos, nítidamente planteadas por Pedro Luis Sotolongo [1] en “Tres tratamientos de la figura epistemológica clásica de la relación sujeto – objeto”, de donde rescataré los aspectos más destacados de las tendencias y propondré una caracterización que pretenda responder a nuestra particular demanda actual en relación al tema de manera más específica y, como verán después paradójicamente, mucho más general.

Las tendencias son las siguientes:
PRIMERA: Gnoseológica en la que el objeto es “re-presentado” (vuelto a presentar) sin que la acción del sujeto incida en esta relación. Se la denomina “objetividad”. Pedro Luis dibuja esta relación desconectando al sujeto de la relación de la siguiente manera:
                                                        \ | /
OBJETO - - - - - - - - - - - - - - - - - -     - - - -(SUJETO)
                                                        / | \

El papel del sujeto queda reducido a la fijación de las condiciones iniciales y “de frontera” del objeto cognitivo para su indagación o experimentación.

SEGUNDA: Fenomenológica en la que se establecen las instancias responsables en la conciencia del sujeto (acción intencional) sin la incidencia aparente del objeto. Equivale, dice Pedro Luis, a “desconectar” al objeto de la relación misma:
                           \ | /
(OBJETO) - - - -    - - - - - - - - - - - - - - -  - - - SUJETO
                           / | \

El papel del objeto queda reducido al de un “fenómeno de conciencia” susceptible de sufrir un proceso de “constitución” como una unidad de sentido cognitivo, valorativo o praxiológico en esa conciencia del sujeto.

TERCERA: Hermenéutica (de la interpretación de sentidos desde “la otredad”), en la cual se penetra desde el interior en esa relación sujeto-objeto. Aquí se considera al sujeto inmerso, como parte integrante, en una totalidad cuya otra u otras partes puede conocer, valorar y/o transformar prácticamente como “objeto” de cognición, de valoración y/o de transformación práctica, respectivamente, sin dejar de pertenecer a ella. A ésta se denomina “circularidad hermenéutica objetividad-subjetividad”. Esta tendencia nos propone no “desconectar” ni al sujeto ni al objeto de la relación epistemológica:

OBJETO - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - SUJETO

El sujeto, en este caso, puede asumir reiterativamente, un papel activo como agente constituyente o un papel pasivo como paciente constituido y al objeto, de igual manera, como condicionante y constituyente o como condicionado y constituido.

Para la mencionada “penetración desde una otredad en el interior” se necesita acceder a ella desde una instancia mediadora que los contenga a ambos. Pedro Luis la entiende como el resultado de la praxis humana en los diferentes contextos concretos, conjugadora de objetividades y subjetividades del cotidiano de los hombres sociales y que en última instancia, las figuras expuestas son reducciones a posteriori, con determinado grado de abstracción, de las condiciones de la praxis vital. 

Demás está decir que en lo que sigue del documento, Pedro Luis nos va mostrando las ventajas e inconvenientes de utilizar una sola de estas dos primeras tendencias y cómo la tercera nos proporciona mayoras posibilidades en dos direcciones el acceder a un saber contextualizado desde uno de los términos hacia la totalidad o aspecto de ella y la otra hacia la comprensión de los sentidos contextuales respectivos de las diferentes situaciones y las condiciones de posibilidad del surgimiento, mantenimiento y transformaciones posibles de la praxis social.

Mi preocupación actual no va tanto en cómo comprender más y poder utilizar mejor alguna de las figuras planteadas que de todas maneras se seguirán utilizando en contextos que aceptan de alguna manera los desarrollos que occidente ha logrado, sino en el contexto propio donde la participación del otro es protagónica con una cosmovisión diferente. Entonces no cabe sino preguntarse ¿en qué medida la tercera opción (la tendencia Hermenéutica) se podrá acomodar a nuestros requerimientos actuales o deberá transformarse?

Comencemos de inicio preguntándonos cuales son los componentes y las relaciones que debemos tomar en cuenta en el proceso de comprensión de la realidad nuestra para la producción de conocimientos y saberes válidos que contribuyan para el desarrollo de construcción del nuevo estado plurinacional?

Obviamente que sujeto y objeto deberán participar de inicio. Si yo me ubico en éste momento en el rol de epistemólogo que trata de comprender cómo debe ser la figura epistémica para este acontecimiento, entonces deberá incluirse a un observador externo que analiza e interpreta la relación sujeto-objeto produciendo unos enunciados que son los que estoy escribiendo ahora. Aunque éste último siempre ha estado implícito cuando se refiere a instancias epistemológicas, no se lo ha incorporado en la figura nunca. En la condición que me propongo resolver creo que es imprescindible que aparezca puesto que es precisamente en esa relación que podrá aparecer cualquier modificación de la figura, tratada epistemológicamente.

Por otro lado tampoco hay que pasar por alto sin aclarar quién es el sujeto de la relación. Podemos decir que será habitualmente un investigador que tiene la intención de conocer un objeto (x) que ha sido escogido por él de entre los “objetos de estudio” que siempre estarán ubicados en algún o algunos campos disciplinares de alguna de las disciplinas o ciencias que ya los han delimitado de antemano, por categorías o conceptos e incluso ideas, o que son susceptibles de construirse, siempre en relación con ellas. Entonces el investigador es un sujeto espacial y temporalmente ubicado (por ejemplo: Leonardo de Vinci durante el Renacimiento) que pretende elaborar conocimiento de acuerdo a determinadas normas y procedimientos para que ellos sean válidos. Si somos fieles a la tercera tendencia podríamos aún decir que no es un investigador común. Es un intérprete, un hermeneuta que pretende comprender la realidad. No uso “conocer la realidad” porque eso ya lo hace la ciencia. Uso comprender porque es una visión inclusiva de la mayor cantidad posible de componentes y relaciones, entre otras, la del Otro y su mirada; y la interpretación está en una situación intermedia entre la realidad holótica y las abstracciones conceptuales y teóricas de la ciencia; se podría decir que constituirá una “hermenéutica analógica” a la manera en que Mauricio Beuchot [2] la sugiere.

Si este sujeto-investigador, representante de cualquiera de las nacionalidades del país, formado por la academia, toma un objeto de estudio de los ya establecidos y le aplica los procedimientos ya establecidos bajo un enfoque hermenéutico como el descrito al principio, obtendrá los resultados esperados y ya no necesitamos de nada más y aquí podría concluir este trabajo.

¿Qué sucede en un país con muchas nacionalidades y culturas en relación al conocimiento y al objeto de conocimiento? Sucede que sólo una de las nacionalidades, es decir la nuestra, que ha sido la dominante y numéricamente minoritaria y es la que participa de la visión del mundo que occidente nos impone, es la que trata estos problemas, los analiza y discute. Las otras nacionalidades o bien han sido ignoradas o a duras penas, algún representante ha tratado de incorporarse o mimetizarse en la aventura del conocimiento y la investigación pero nunca del todo porque siempre han estado con un pié en occidente y el otro en su propia cultura. Entonces, si bien se reconoce que la tendencia hermenéutica pretende “interpretar los sentidos de la realidad desde la otredad”, sin embargo en la figura citada no aparece el Otro como componente imprescindible de la relación porque aparentemente no lo tomamos muy en serio. Claro, podríamos argumentar que el Otro participa con lo que dice o hace y no necesita participar personalmente. La condición de la incorporación de la otredad en la interpretación es requisito ineludible puesto que se postula que lo que resulta del proceso, solo emerge desde, con y para el Otro, es decir con lo que el otro me puede hacer “ver”, y con esa visión que, tengo que confrontar con la mía para resolver las asimetrías y diferencias en la interpretación resultante. Esto abre campos problemáticos muy diverso y complejos que no los vamos a desmenuzar aquí, pero por lo menos servirá para justificar y situar al Otro al otro costado del objeto en la figura, con legítimo derecho, y mejor si es otro pleno y no otro a medias. Porque este Otro no aspira al conocimiento como lo entendemos en occidente, sino que, produce saberes necesarios y suficientes para su vida, que exceden el conocimiento proveniente de la ciencia de occidente y el sentido que tiene también es diferente. No se dirige a “dominar”, a controlar, a la explotación y depredación de la naturaleza, sino a la convivencia en paz con la naturaleza como parte de ella.

En relación al “objeto de conocimiento” sucede lo mismo. Pongamos el caso que el Otro habla otro idioma y en ese idioma no existe una palabra que signifique el contenido de la palabra que en mi idioma contiene al objeto de estudio, entonces mi objeto de estudio no existe para el otro. ¿Cómo lo hago participar en el proceso de investigación de algo que para él no existe en su mundo? Pero más importante aún es que la investigación científica en occidente ha sido capaz de hacer investigación abstrayendo al objeto de estudio de su entorno de su medio, descontextualizándolo con pretensión de universalidad. Hoy sabemos que esto no puede seguir así y todo gracias a una ciencia que incorpora como componente de su objeto al medio ambiente: cuyo objeto son los ecosistemas. 

Si bien la hermenéutica reconoce que el sentido proviene del contexto, del entorno sin embargo, tampoco aparece en la figura anterior. Es que las cosas no están flotando en el aire y yo las pueda tomar para estudiarlas así, siempre están en algún lugar y en ese lugar establecen determinadas relaciones con las otras cosas y con el medio. Entonces ya no se puede seguir hablando de objetos a secas. Es imprescindible considerar al objeto como una unidad compuesta del objeto propiamente tal, y su entorno inmediato. Esto es muy fácil de representar. Basta con envolver con una línea a la clase constituida por objeto y entorno inmediato. La ecología habla de nicho ecológico pero reconoce en otra escala mayor al medio ambiente en el que ese nicho se aloja. Ya se trate de nicho o de medio ambiente o de ambos dependerá del objeto y de las relaciones que reconozcamos con el objeto para comprenderlo como unidad y como totalidad; como objeto de conocimiento, o mejor, de interpretación y comprensión. Humberto Maturana [3] prefiere utilizar la noción de “entidad” para referirse a objetos de la biología y de las neurociencias, y de nicho para su entorno inmediato puesto que para el observador el nicho es todo con lo que se puede relacionar la entidad sin pérdida de su identidad. De ahí que toda entidad es entidad-nicho como unidad de relaciones.

La teoría de los campos nos proporciona ya una mirada estructurada en ese sentido. Define un campo como ámbito real o imaginario propio de una actividad. Su contenido son las cosas que hay, el tamaño y la disposición de las cosas en el campo que lo limita y lo cierra. Reconoce que un campo se constituye a partir de la/las cosas que están en él de tal manera que en su organización podemos reconocer un centro que por proximidad arma un primer plano que podemos diferenciar de un fondo donde las otras constituye el dominio de lo demás por alejamiento. Aquellas se articulan con el primer plano por destacamiento de este sobre el fondo de lo demás. Pero también hay cosas que no pertenecen ni al primer plano ni al fondo. Quedan en la periferia del grupo como una zona variable de lo indefinido. La línea que bordea la totalidad del campo, que determina lo que positivamente abarca el campo como momento del mismo y determina un panorama como totalidad es el horizonte. El horizonte marca aquello que queda fuera del campo. El puro fuera es lo no definido. El campo es variable por amplificación o por retracción. La amplitud es el modo mismo de su unidad campal. Es el desplazamiento del horizonte. Las variaciones se dan por reorganización interna. Por último el campo es intrínseco a las cosas; son cosas-campo, ofrece un panorama de realidades, es abierto en si mismo e ilimitado. [4]

La relación originaria entre sujeto y objeto se ha convertido en una trama compleja de múltiples relaciones que por su cantidad y complejidad ya no las podemos manejar con el entendimiento racional, el pensamiento lineal-secuencial se desborda, queda paralizado. ¿Cómo podemos realizar una interpretación-comprensión consistente de esa entidad con semejante cantidad y complejidad de insumos a considerar?

Naturalmente que debemos recurrir a otras facultades ya instaladas en nuestro cerebro pero muy poco ejercitadas y muy desprestigiadas hasta hace poco por el pensamiento occidental y las prácticas académicas en la producción del conocimiento. Me refiero al otro hemisferio, al hemisferio derecho, a la “inteligencia espacial”, al “pensamiento lateral”, a la “intuición”, a la “creatividad”, a la “inteligencia kinestésica”, a la “inteligencia emocional”, a las “intuiciones formales” que provienen de los “a priori sintéticos” reconocidos por Kant, a aquello que los músicos de jazz utilizan cuando hacen improvisación, etc. Claro estas son piezas de un rompecabezas que no hemos ni empezado a armar pero que nos proporcionan algunos componentes de un tipo de pensamiento distinto, radicalmente otro, quizás hasta podría aventurar a balbucear: un pensamiento matríztico [5] distinto y opuesto al pensamiento patriarcal soberano que ha reinado en las instituciones que se han apoderado de la producción del conocimiento lo atesoran y lo comercializan.

Veamos ahora en qué queda la figura resultante de la clásica relación sujeto-objeto en la tendencia hermenéutica en un entorno multicultural y hagamos un resumen:

Figura Epistémica de elaboración propia

El sujeto se ha convertido en uno o en dos sujetos. Si son dos, hemos sugerido diferenciar al Hermenéuta Intérprete del Observador Externo o Epistemólogo cuya tarea es observar y reflexionar la totalidad del proceso desde afuera. Si es uno sólo, que es lo más recomendable, además de realizar el proceso de interpretación y comprensión, debe pensar el proceso epistemológicamente, es decir desde la filosofía.


El objeto se puede conformar de dos maneras: ya sea que el objeto incluya al Otro y a la Entidad-Nicho como una unidad en ese caso, el nicho los abarca a ambos, al Otro y a la Entidad/es y es la modalidad que utilizan los etnógrafos para comprender una cultura. En el otro caso, el objeto se conforma como unidad entre Entidad y Nicho con la participación del Otro externa pero constante, puesto que es la visión del Otro lo que nos interesa y con el que hay que negociar el dominio cognoscitivo.

La inclusión imprescindible de “Otro” se justifica ontológicamente por el reconocimiento y aceptación de la diversidad en todos los sentidos. Si es de género se presenta entre la mirada masculina y la femenina y/o homosexual/lésbica respectivamente. Si es cultural, entre mi visión del mundo y la visión del Otro. Si es social, entre el comportamiento de mi grupo con el comportamiento del otro grupo/clase social/estrato social/tribu urbana/pandilla/etnia, etc., etc., etc. Hay que advertir que no es conveniente atrincherarse en el pensamiento crítico si queremos comprender al Otro. Así como fue imprescindible para la etnología despojarse del etnocentrismo en los estudios culturales, así es necesario postergar la crítica para después de haber comprendido verdaderamente al Otro. De otra manera la hermenéutica no funciona y podemos seguir produciendo conocimiento unilateral, patrístico y soberbio.

Las relaciones entre componentes han sido graficadas de la siguiente manera:

Cualquier cosa que se diga de la realidad es dicha por un Intérprete en un Discurso de interpretación. El sentido que emerge del discurso, emerge del contexto y de la habilidad del intérprete en la enunciación. Por eso es comprensivo. El intérprete se enfrenta a la realidad que es total y en ella puede reconocer componentes de todo tipo por los términos que la han recortado. 

Hay dos operaciones inmediatas: la implícita por el idioma en la denominación, y la constructiva que arma o identifica grupos, clases o unidades y sus componentes y relaciones. Hemos acordado que el llamado “objeto” es, en realidad una unidad compuesta de una entidad en un nicho determinado, en un entorno o medio más general en el que, se podrá seleccionar con qué y hasta donde llegar. 

También hemos acordado que el intérprete para construir un objeto de estudio tiene que considerar la denominación y agrupación que realiza un Otro en el interior de ese medio y según su propia visión de esa realidad. Y para hacerlo tiene que concertar con el Otro un dominio cognoscitivo en común que permitirá una con-formación del objeto de estudio y del proceso de aprehensión de la realidad en común. 

La pretensión del Otro no es el conocimiento de la realidad. Lo que el construye son saberes holóticos y vivenciales en la realidad que vive y estos se manifiestan, por un lado en comportamientos y por otro en relatos en multi-niveles: míticos, cotidianos, rituales, ceremoniales, danzantes, festivos, etc. 

En relación al objeto que queremos con-formar, el Otro nos muestra también una denominación del objeto en su idioma que puede o no coincidir en amplitud y recorte con nuestra denominación. 

Pero lo más importante es comprender en qué jerarquía valorativa se ubica el objeto en relación a las demás cosas que integran su mundo y sistematiza su cultura. Puesto que él sólo considera objetos que sean unidades culturales reconocidas y jerarquizadas en el sistema cultural propio.

Este procedimiento complejo que da como resultado una interpretación co-participante entre el hermeneuta y el Otro o el relato del Otro podrá ser tomado como “caso” y la tarea del epistemólogo será la de resolver cómo se produce “conocimiento“ y la pertinencia, y validez que tenga para la ciencia o la disciplina que lo pretenda.

Referencias

[2] BEUCHOT, Mauricio, Puentes hermenéuticos hacia las humanidades y la cultura,Ediciones Eón/Universidad         Iberoamericana, México, 2006.
BEUCHOT, Mauricio, Interculturalidad y derechos humanos, Siglo XXI/UNAM, México, 2005.
BEUCHOT, Mauricio, Derechos humanos. Historia y filosofía, Fontamara, México, 2001, 2a. ed.
[3] MATURANA,Humberto, La Realidad: Objetiva o Construida? Vol II Ed. Anthropos, 1996.
[4] ZUBIRI Xavier, Inteligencia Sentiente, Ed. Tecnos, Madrid, 2004.