lunes, 14 de julio de 2014

Gesto Descolonizador: GIRAR A LA IZQUIERDA

Reloj del Congreso - Bolivia











Imagen reciente del reloj del Congreso del Estado Plurinacional.







La inversión de la posición de los números de la cara del reloj obliga al mismo a girar al otro lado. Una modificación mecánica muy simple pero que tiene un mensaje muy interesante de múltiples sentidos.

Algunas reacciones habituales se escucharon: ¡Que estupidez! No es ninguna estupidez. Se ubica entre las cosas que disparan una cantidad de significados que si los empezamos a abrir podremos recién vislumbrar si tienen o no consistencia y si son coherentes con estos tiempos de cambio en los que hemos decidido situarnos.

Ya sabemos que las maneras de medir el tiempo son una convención que todos hemos aceptado por cálculo y que sólo rige para nuestro sistema solar y desde nuestro planeta. Sin embargo también sabemos que el calendario actual que usamos no es el más exacto porque tenemos que corregirlo cada cuatro años agregándole un día a Febrero para que siga siendo útil. En todo caso el calendario maya es más exacto porque no es sólo numérico sino absolutamente sincronizado, cósmico, cíclico y lunar.

Pero ¿por qué el giro al otro lado? Podemos aceptar la explicación del canciller porque es el que le dio origen al cambio, que propone hacer rápidamente la prueba construyendo un reloj solar con un palito clavado sobre la tierra y observando a que lado gira la sombra del palito con el desplazamiento del sol. Pues ni más ni menos que como nuestro reloj actual del congreso. Tiene un movimiento levógiro, es decir que gira a la izquierda respecto de nosotros. Claro que en el hemisferio boreal del norte ocurriría lo contrario, vale decir que tendría un movimiento dextrógiro o hacia la derecha.

El tema de la dirección del giro en la naturaleza y el cosmos me estuvo inquietando desde hace varios años. Me pregunté si los fenómenos tendrán una sola dirección cuando giran o tendrán una dirección preferencial o mayoritaria. Para responder estuve recogiendo algunos ejemplos y llegué a una conclusión de la sola observación. Parece y digo parece porque no puedo estar seguro, que los fenómenos de la naturaleza tienen la preferencia o la tendencia de moverse en levógiro o a la izquierda.

Veamos algunos ejemplos.
Arquímedes en la bañera

Después que Arquímedes de Siracusa profirió el emblemático grito de "eureka", destapó la bañera y no se fijó, por la prisa de anotar el descubrimiento, que el agua inmediatamente empezó a vaciarse por el sumidero girando a la izquierda. Es que cuando el agua tiene que elegir a que lado girar para formar el embudo en la boca del desagüe elige girar a la izquierda salvo que haya algún impedimento físico que la haga girar al otro lado para vaciarse.

Las aguas en general en este mundo, aunque aparenten estar totalmente tranquilas y quietas están en un equilibrio relativo porque se encuentran en un sistema mayor que está girando de este a oeste y éste a su vez girando alrededor del sol y todavía, todo el sistema en la vía láctea y todo el universo expandiéndose a una velocidad tal, que a cualquiera le daría vértigo si se pone a pensarlo.

Huracán desde el satélite
Otro ejemplo son los ciclones, remolinos y huracanes cuyas imágenes las podemos apreciar recién desde más arriba gracias a los satélites que han registrado estos fenómenos colosales que al girar van arrastrando todo hacia el cono central y extienden sus brazos hacia afuera en una línea curva espiral que tiene que ver con la proporción áurea y las series de Fibonaci para su construcción geométrica.

Galaxia espiral con brazos
Naturalmente que el punto de vista es importante porque aquí como en la bañera vemos el fenómeno desde arriba. Es que no es usual verlo desde abajo. Pero estamos llegando al límite de las posibles ubicaciones de los puntos de vista, porque en el espacio exterior ya es imposible determinar que es arriba y que abajo y menos donde es izquierdo o derecha. Sin embargo, cuando se han retratado galaxias desde la Tierra han mostrado el mismo sentido de giro como se ve en la imagen.

Allí ya empiezan a aparecen ejemplos que giran en sentido contrario es decir de movimientos dextrógiros también. Es que allá afuera ya no tiene sentido ni pensar ni hablar de sentido de giro. O tal vez sea mejor decir como en la teoría de la relatividad que todo está en función del observador y de la velocidad a la que se desplazan tanto el objeto como el sujeto y entre sí. Es que desde el rinconcito del universo donde la Tierra se halla ubicada vemos unas galaxias desde "arriba" y otras desde "abajo" y por eso ya no podemos decidir en que sentido giran.

Mientras le iba dando forma a esta primera parte pude ver este vídeo que muestra precisamente la misma idea que está implícita en lo que escribía con el añadido que se pueden ver imágenes  de giros a la izquierda que me interesaba colocar en esta entrada. Y otra cosa más. La colección que se presenta en ese sitio que titula Here, There and Everywhere, fue tomada de una canción de Los Beatles y rescata aquella sentencia antigua de sabiduría que en uno de sus principios declara que, "así como es arriba es abajo" y viceversa que aparece en el Kybalion y se atribuye a Hermes Trismegisto.

Podemos todavía observar una imagen de un agujero negro que por efecto de la gravedad hace que todo lo que engulle se coloque girando a su alrededor para ingresar tangencialmente por el hoyo (podemos decir) "hacia abajo" en lenguaje terrestre y, también gira a la izquierda.

Agujero Negro
En la naturaleza aparte de estos ejemplos en movimiento ya citados encontramos ejemplos que se pueden explicar en la medida en que corresponden a lineas geométricas como espirales de varios tipos o dobles espirales que son representaciones congeladas de otro tipo de movimiento como el crecimiento o desarrollo que tuvieron o la huella que dejó este movimiento. Esto ocurre en plantas y animales.

Algunos ejemplos de ello son los girasoles, el Nautilus, la acomodación de los pétalos de una rosa, la piña de un abeto, las margaritas, etc.






Pero aquí nadie puede decir nada en relación a la dirección del giro porque no hay movimiento efectivo, por tanto no hay ni dirección ni sentido de giro. Hace falta algo que está más allá del objeto mismo, algo externo a él algo que le rodea, donde aparece, en que medio se inserta. Donde sucede ese algo para que podamos asignarle un sentido, algo así como el contexto. porque ya sabemos que son los contextos lo que le otorgan sentido a las cosas.

En las representaciones artísticas se ha usado esta curva espiral adquiriendo un significado de acuerdo a cada obra. Tenemos algunos ejemplos recogidos al azar mientras buscábamos imágenes con espirales y que muestro a continuación:







Más allá del significado que adquiera esta curva en cada obra pude constatar un hecho interesante. Como la aparición de esta curva en las obras ha sido una decisión del artista, él ha decidido usarla y representarla de la manera que vemos y en el sentido que se muestra y lo que pude advertir inmediatamente es que existe una amplia mayoría de ellos (no todos, claro está) que la representan girando a la izquierda. Puede ser concientemente como decisión deliberada pero prefiero creer que no lo es. Si fuera así como creo, me muestra indudablemente que se trata de la sensibilidad del artista que captó de inmediato que en la naturaleza esta curva se presenta preferentemente de este modo, girando hacia la izquierda.

Pero, ¿por qué a la izquierda? En el contexto de la historia de las ideas religiosas y políticas   encontramos representaciones de signos y símbolos que tienen un componente direccional.

Pero aquí el criterio de análisis es otro.

"Sentarse a la diestra de Dios", Marcos 16:19. Si Dios se coloca en el centro, la jerarquía inmediata que le sigue es a la derecha del personaje principal aunque nosotros lo veamos a su izquierda. En el siguiente nivel viene el lugar de la izquierda y así sucesivamente. Este criterio de distribución de las jerarquías ha influido y perdurado en un sinfín de contextos para ordenar lugares de sucesión y hacer que la lectura de esos órdenes sea más clara y legible de manera inmediata. Ha logrado imponer un modelo de orden jerárquico que va incluso hasta el nivel familiar y doméstico, y como está basado en la preeminencia del sexo masculino, nos ha legado una concepción patriarcal, machista y reaccionaria de la que no nos podemos librar tan fácilmente.

En el contexto de las ideas políticas pasa otro tanto. La caracterización de izquierda/derecha para la dirección que toman las ideas políticas, que hoy vuelve al escenario político en los medios, tuvo su origen en la revolución francesa en la asamblea constituyente que, tuvo que ordenar a los participantes en dos sectores. A la derecha de la cabeza para aquellos que querían restablecer y conservar el orden monárquico anterior. Y a la izquierda para aquellos que propugnaban la instauración de la república como nuevo orden. Entonces se trata de lugares ordenados de acuerdo a la testera, independiente desde donde se lo mire y que determina una caracterización en básicamente dos grupos de ideologías: aquellas revolucionarias, progresistas y avanzadas hacia la izquierda y las conservadoras y reaccionarias hacia la derecha. A partir de entonces, todas las propuestas políticas que ocurrieron en la historia se las clasificó con ese esquema. Demás está decir que en el transcurso apareció una postura intermedia de carácter conciliadora que se caracterizó como de centro y todas las combinaciones de este sistema que poco a poco empezó a convertirse en inutilizable por la complejidad en la clasificación que las posturas actuales le demandan a este esquema.

De todas formas, el acto de crear un orden como el esquema anterior y tratar de encajar la realidad a toda costa en el esquema izquierda/derecha o izquierda/centro/derecha y sus combinaciones tanto para sentarse como para clasificar las ideas políticas cuanto para organizar un cuadro religioso es sin lugar a dudas, en sí mismo, un acto reaccionario y quizás lo mejor es no gastar tanta tinta en esto y dejar que los análisis salgan libres de esquemas preconcebidos, porque eso si constituye un verdadero acto descolonizador.

En resumidas cuentas lo único que es rescatable de este acto valiente de hacer girar el reloj en sentido contrario es que gira a la izquierda y el levógiro está en consonancia con la naturaleza. Ahora el hecho que sea a la izquierda para mi, además tiene un sentido revolucionario con el que es posible contribuir al cambio del orden establecido, es consistente con los actos revolucionarios de un proceso que contribuye a cambiar la realidad y es coherente con la concepción general que anima este proceso.

martes, 21 de enero de 2014

Al fin y al cabo, ¿DE QUÉ SE TRATA?

A Propósito de la Película: El Artista y la Modelo de Fernando Trueba

En cuanto me enteré de la última película de Fernando Trueba “El Artista y la Modelo” la busqué hasta poder verla. Es que sabía de antemano que me iba a iluminar sobre algo, aunque no sabía bien, sobre qué hasta no verla.

Es difícil escribir sobre algo tan bellamente delicado y profundo. Uno corre el riesgo de repetir o, de no decir nada. Lo que me deja el deleite de la película, entre muchas otras cosas es, un recordatorio en su sencillez, que es necesario tratar en la vida de encontrar una idea, por lo menos, que poder comunicar a través de la actividad que uno realice.

Al parecer la vida no tiene un propósito, pero frente al desafío de estar aquí y vivirla hay que hacer algo. Entonces se trata del hacer que supone un saber. Pero para saber-hacer hay que vivir. Ahí está el problema. ¿Qué podemos decir del saber vivir si todavía no hemos acabado de vivir?

Por un lado está la precedencia y preeminencia del saber para vivir que, sin embargo, no invalida en absoluto la vida ni la experiencia  del vivir. Por otro lado está el vivir como condición del saber aceptando que cualquier experiencia del vivir nos dejará algún saber. Estamos frente a un bucle recursivo de aquellos que comprendió muy bien Edgar Morin:         vivir para saber, así como, saber para vivir.

Cuando el vivir se cualifica, aparecen cualidades que lo orientan en un rumbo, en una dirección. Entonces el hacer-viviendo se vuelve político, una praxis, una ideología. Despliega una suerte de necesidad de coherencia y regreso al rumbo trazado y aceptado. Por más chueco o zigzagueante que sea el devenir, es unidireccional pero diverso en sus modos. 

“Vivir mejor” fue la consigna en otro tiempo. Está demás decir hacia donde nos lleva esto. Hoy creemos en el “vivir bien” que es más democrático, austero, respetuoso y sustentable para todos.

Cuando ese vivir descubre el arte, incorpora otra dimensión. La de la expresión, del decir algo, la de la comunicación con el Otro, con otros, con el común, la de trascender el tiempo de una vida. Lo tras-temporal, lo intemporal.


Cuadros y diálogos no textuales de la película


-          Por eso mismo hace falta tener una idea. Tienes que encontrar la idea. Si no pierdes el tiempo nada más.
-          ¿Cómo hace para encontrar una idea?
-          Si lo supiera...



-          ¡Pero esto ni se parece a mí !!!
-          Nadie dijo que se parecería. No es una copia. No es un retrato. Si uno copia, tiene que parecerse. Pero si uno tiene una idea y quiere comunicarla, entonces es otra cosa. Como decía mi amigo Sesson "es para consultar con la naturaleza".



-          Mira, voy a contarte dos pruebas de la existencia de Dios. El Génesis y todo eso son bobadas. La primera es el cuerpo de la mujer. ¿Puedes imaginarte a Dios creando al hombre?

Ella mueve la cabeza negativamente.

-          Tampoco hay que tomar a Dios por idiota. Primero creó los cielos, creó la tierra. Creó los océanos, los mares, los manantiales (Paqarinas en aymara) y los ríos. Creó las plantas, creó los animales, los pájaros, los peces. Toda esa belleza. El Paraíso. Entonces pensó en crear un ser, para él. Un ser bello, perfecto con quien compartir el mundo. Un ser que le hiciese compañía en la eternidad, interminable. Y, seguramente,... alguien a quien poder abrazar en invierno y acariciar la piel en verano.
Y creó a la mujer. La llamó Eva.

-          ¿Y entonces Adán?

-          Espera. Entonces Dios Y Eva tuvieron un hijo. Le llamaron Adán. Dios sólo prohibió una cosa: le prohibió a Adán que se acostara con su madre. Pero los sorprendió... Los encontró en plena... en fin que los sorprendió. Ese fue el Pecado Original.
Por eso Dios nos abandonó. Y se dio cuenta que no podía contar con nosotros. Se dio cuenta de que no éramos dignos de su confianza. Entonces nos expulsó del Paraíso.

-          Y por eso ¿sólo hace mujeres desnudas?

-          Si, seguramente. Los hombres no somos más que un accidente, un accesorio. Pero la mujer es la forma primera, la forma esencial.

-          Entonces yo soy Eva. Y con todo desparpajo le dio un buen mordisco a una manzana y se rió.
-          Pero mujer, no has entendido nada.

-          ¿Y la segunda prueba?

-          Es el aceite de Oliva. Ja, ja, ja.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Átomos de Arquitectura, entre Vacío y Lugar


Reconcepción 2
(Qhatu,  entre   Κενός   y   Κôρα)

Hace unos pocos días, cuando me dispuse a revisar el programa de Teoría de la Arquitectura que actualizo cada año para mis alumnos de la universidad, hice una búsqueda rápida en la red para ver que se estaba colocando actualmente en ese tema de las teorizaciones, que dicho de paso, fueron el origen de este blog y que me interesa determinar. Al cabo de un momento encuentro un video[1] de una mesa de discusión que propiciaron estudiantes de arquitectura con Gustavo Bueno (filósofo) e Iván Vélez (arquitecto). Rápidamente descargo el video con el entusiasmo de contar con material audiovisual que poder mostrar y analizar en clases y con la esperanza de resolver nuestro problema de una teoría contemporánea y actualizada para la Arquitectura aquí y allá.

Instantánea de la presentación de Gustavo Bueno

El tema de la mesa fue la determinación del concepto de arquitectura que permita una teoría. De ahí el nombre: “Hacia una Teoría General de la Arquitectura”. Claro, mientras los alumnos urgían una definición, Gustavo Bueno insiste en la noción de determinación. Y es que en la actualidad se hace urgente fijar los términos con los que hablar sobre arquitectura de manera más rigurosa y a mí me quedó claro que lo que él hizo fue una determinación bastante precisa de lo que había ocurrido en occidente entorno al tema y con esta, excluye todos los demás desarrollos en otros mundos de la totalidad del Mundo. Esta determinación es incompleta o por lo menos habrá que decir que es regional pero sin duda hegemónica.
Para resumir lo planteado allí, podemos decir que Gustavo Bueno coloca a la Arquitectura dentro de las Artes en el grupo de aquellas que tratan propiamente con cuerpos, es decir la escultura y la arquitectura haciendo una diferencia entre ellas: mientras que la escultura trabaja con “bultos” (del lat. vultus, faz) y se ocupa de una pura exterioridad superficial, la arquitectura se ocupa de la interioridad vacía, opaca que tiene una  entrada y salida y sirve para habitar. Para ello tiene que edificar, con un sistema constructivo racional, un cuerpo que está asentado sobre la tierra y crece hacia arriba a través de un eje vertical que marca una orientación. Eh ahí las principales ideas de esa determinación.
Partes formales

Es interesante recalcar que en esta determinación planteada por Bueno, la aproximación teórica hacia la superficie externa construida que la arquitectura también expone simultáneamente, quedó explícitamente manifestada como irrelevante o secundaria mientras que los componentes importantes que hay que tener en cuenta de ese cuerpo son las partes formales que lo constituyen y las relaciones que manifiestan y que han sido tradicionalmente no naturales. Es decir, no han sido nunca “copia de la naturaleza” sino que han tenido un desarrollo propio. Ejemplo: la basa, el fuste, el capitel, partes formales de una columna y que están relacionadas con las nociones de institución (que viene de instituir) y ceremonia.

Cuando Bueno se refería a esa interioridad vacía menciona el término griego de kενό, hueco o vacío como sustantivo. Esa oquedad que determina el concepto de arquitectura, por lo menos en occidente que Bueno la coloca como central para una teoría y que posteriormente queda como “El Kenós de la Arquitectura”, me remite al primer artículo que puse en este blog y me parece que  dirige la determinación en un solo sentido, que sin dejar de ser cierto, excluye a todas las demás posibilidades, es unilateral y problemática en la medida que queda incompleta si no se la contextualiza en términos de una relación como ser: un núcleo kenósico envuelto por su cuerpo edificado que es más molecular que molar o atómico.

Yo escribía, cuando hablaba del “objeto de estudio” del arquitecto que efectivamente los arquitectos siempre se ocuparon de agenciar vacíos sólo que los llamaron espacio y que ese espacio a mi parecer no es un vacío solamente y que tampoco nos podemos atribuir como objeto de estudio el espacio así sin más. Ese espacio-vacío en arquitectura es siempre conforme, proporcional o correspondiente con alguna otra cosa, por tanto tiene un sentido, una significación que en parte proviene del vacío mismo cuando contemplamos la forma de ese vacío y a la vez no proviene del vacío sino de las cosas que lo ocupan, del cometido, del uso, de las relaciones sociales que le dan origen y sentido. De manera muy general habría que acordar que son ambos, es decir espacio vacío por y para las cosas y pienso en cosas en el sentido filosófico o si se quiere tomando a Zubiri[2] cosas-campo como una unidad nuclear sometida a fuerzas donde campo hay que entender ya no como espacio vacío sino como una organización y distribución de cosas que reclaman un espacio que dan como resultado un campo organizado de alguna manera. Una configuración campal.

En el diccionario filosófico que se elabora a partir de la filosofía de Gustavo Bueno, en el capítulo ontología aparece el concepto de Kenosis[3] y dice que “se utiliza no tanto para designar el proceso de vaciamiento o evacuación de un recinto dado, sino el [vaciamiento] de su contorno a fin de dejar exento, respecto de determinados contenidos, al nódulo (configuraciones corporales tetra dimensionales en tanto ámbito de interacciones)”. Y si nos preguntamos por el nódulo en este caso, habremos de tener que considerar la configuración de unas interacciones tales que se establecen entre las cosas y con ese vacío no como un embalaje ajustado sino como ambiente[4] (Condiciones o circunstancias físicas, sociales, económicas, etc., de un lugar, de una reunión, de una colectividad o de una época.), puesto que su cometido es habitar. Y con eso entramos de lleno en lo que reclamo para el “objeto de estudio”.
Si nódulo es “una configuración activa de relaciones entre componentes tanto intra (es decir entre componentes del nódulo. Ej.: cosas – espacio vacío interior) como con terceras entidades corpóreas (es decir cuerpo que envuelve al nódulo. Ej.: edificio), concepto generalísimo que puede ser aplicado  tanto a agregados como a organismos, o a configuraciones compactas como a configuraciones efímeras, tanto a configuraciones individualizadas como a configuraciones de límites borrosos, pero todas ellas con unidad perceptual molar y objetivable”, entonces con esta determinación del concepto nodal, “el dintorno de un nódulo es el conjunto de entidades que están en él englobadas, mientras que el entorno es el conjunto de todas las entidades que no perteneciendo al nódulo, mantienen sin embargo con él interacciones constitutivas (acaso moleculares más que molares) y en cada caso significativas”. El entorno según esto, “no es solamente el envolvente exterior o lugar (en el sentido aristotélico) de un nódulo sino el conjunto de condiciones extrínsecas que necesita esta configuración” para funcionar. “El contorno es la frontera espacial tanto interna como externa entre el entorno y el dintorno”.[5]

Entonces de lo que la arquitectura trata o dicho de otro modo, los componentes del concepto arquitectura no podrán concebirse como interioridad vacía (kenós) y nada más. En todo caso es uno de los componentes. Tampoco esa interioridad vacía debe pensarse como entidad pasiva es decir como mero contenedor de alguna otra cosa, sino a la configuración inter accionante biunívoca de un dintorno nodal compuesto de cosas-campo a la manera de Zubiri o de los campos energéticos de la física, o de “estructuras de colocación y distribución de objetos-asientos y sus interacciones en una unidad de habitación cuyos límites pueden ser sólidos o virtuales que permiten alguna o muchas relaciones sociales”, como lo sugería anteriormente en otro artículo.[6]

Pero aun así y con todo, se puede advertir que con esta última determinación gradualmente nos alejamos del eidos (idea pura, formal) y nos avocamos a los componentes o entidades (manifestaciones) de la configuración y aún más, nos alejamos de la abstracción y nos acercamos a las concreciones múltiples por carecer de un concepto que las englobe en su totalidad.

Entonces, ¿Qué compone el nódulo en esta configuración? Las relaciones sociales que dan origen a las construcciones que las posibilitan, no. De eso se ocupan las ciencias sociales. Pero tampoco podrían ser solo las construcciones porque en tal caso no habría necesidad de arquitectos.

Entonces viene a mí Khôra que ciertamente no es el vacío como expresa Derrida[7]. No es ni del orden de lo sensible ni de lo inteligible, ha sido traducido como “lugar”, “sitio”, “emplazamiento”, “región”, “comarca”. Hay Khôra pero no sabemos que es. En los diálogos de Platón, Timeo habla de que Khôra es propiamente una madre, una nodriza, un receptáculo, una porta-impronta. Ni los nombres de “receptáculo” o “lugar” designan una esencia, el ser estable de un eidos (idea, forma), puesto que no es ni del orden del eidos ni del orden de los mimemas de las imágenes del eidos. No es ni esencia ni representación, no es y tampoco se presenta como entidad y sin embargo ha suscitado el que Platón escribiera todo un libro de la conversación donde Timeo habla de Khôra o de su sentido a través de actos de lenguaje (speach acts), designaciones o canalizaciones. Todos estos actos mencionan generalidades, un orden de multiplicidades, un “algo” que no es una cosa y que al decirlo pone en cuestión esas presuposiciones y esas distinciones. ¿Qué hacer con esto que existe pero no es algo?

Derrida ya lo menciona. La posibilidad de un tercer género (tryton genos), que se ubicaría entre lo sensible y lo inteligible o entre mythos y logos pero la dificultad está planteada como imposibilidad puesto que todo lo mencionado y de la manera que fue planteado tiene el corsé de la lógica clásica aristotélica del tercero excluido frente a algo que hay y no se puede determinar con esa lógica.  Pero no solo eso, Derrida, en el ensayo que escribe a propósito de Khôra, nos coloca en una oscilación de dos géneros de oscilación: la doble exclusión (ni…/ni…) y la participación (a la vez… esto y aquello) y simultáneamente ambos. ¡Qué paradoja!

Qhatu: Puesto de Venta de papa

Pues bien, en el mundo andino encontramos, a mi parecer, una entidad que resuelve el problema de otro modo con su presencia. No hay que hablar de esto con las categorías clasificatorias de occidente ni dentro de la lógica aristotélica. Irrumpe con su presencia subversiva y trastoca toda racionalidad. Se trata del Qhatu el cual realiza ambas determinaciones simultáneamente (primero como negativo del Kenós porque es un lleno y, como Khôra porque es un lugar pero inestable, fugáz, circunstancial, en una lógica distinta (trivalente o del tercero incluido lupasciano) para la posibilidad de determinar el tan urgido concepto de Arquitectura. (ver: Atomos de Arquitectura en el Blog.[8]

Feria en La Paz

El término /Qhatu/ (tanto en aymara como en quechua) designa un puesto de venta que no está en algún lugar determinado, sino que, puede estar en cualquier lugar, se acomoda. Aparece a propósito de un conjunto de relaciones sociales de tipo públicas que asocian actividades de intercambio comercial y de reciprocidad en toda la amplitud de su rango; desde el trueque hasta la venta de productos de todo tipo. Pero también el regatéo, la charla, los intercambios de noticias, afectos, y dones. En su aglomeración produce otro lugar, la feria que en su apropiación periódica instaura un territorio con identidad, un campo energético y espiritual de reciprocidades rodeado de yatiris (poseedores del “conocimiento” y la adivinación) en su entorno y estos se ubican allí para gestionar las voluntades de las entidades numinosas del lugar con nuestros haceres.

Vendedora de fruta en Cuenca - Ecuador

Se constituye a partir de las cosas que están reunidas en un Qhatu y que no son simplemente “mercancías”. Tomo en este caso cosa como todo aquello que tiene entidad sea corporal, espiritual, natural o artificial, real o abstracta. Y alguien que las anima es decir, las agrupa, las ordena, las apila, las ostenta, las vende, las trueca, las dona y las hace circular en reciprocidad o simplemente las deja estar ahí todo el día en montoncitos mientras está siendo qhatera/o. Esta aparición y desaparición en el espacio-tiempo coincide muy bien con Khôra sólo que en el orden temporal cíclico.


Si revisamos el trabajo de investigación en el “Qhatu/feria 16 de Julio de El Alto realizado por Simón Yampara[9] vamos a encontrar en la determinación de conceptos un par de ellos que están en la lógica antes planteada de núcleo, entorno y contorno.
Simón menciona que en la feria citada encontraremos Muyta – Muyt’a. Espacios donde están los actores: gremialistas como personas, las directivas y los clientes. Entonces elabora un diagrama de Venn para la representación del espacio de operaciones en el gráfico. Ver Gráfico nº 6.


Responde a la exigencia metodológica del establecimiento de un ámbito de investigación para el objeto de estudio pero a la vez está mostrándonos algo que yo ya había establecido en otro lugar, (ver la Episteme desde lo Multicultural.)[10], cuando planteaba que todo objeto de estudio debe ser tomado como una entidad, y esa entidad siempre está en algún lugar (nicho) con el que establece determinadas relaciones constitutivas y que cualquier determinación del núcleo entidad – nicho debe ser negociada con los que están siendo actores de esa realidad. En este caso la negociación se manifiesta cuando el autor (aymara, sociólogo) nos va mostrando su método con conceptos y términos en el propio idioma y es que en ese idioma los términos o ya están contemplando su contexto o permiten fácilmente contextualizar. Entonces el método Uta que designa la idea de casa, a raíz de haber incorporado el entorno y el contorno, dejan de ser el concepto abstracto de casa y se vuelve más bien cobijo, vientre, receptáculo, asiento (Utcaña Qhatu).

Pero volviendo a la relación que veía entre Qhatu y Arquitectura podemos enumerar las siguientes imágenes visuales:
-          Toda la arquitectura precolombina y sus posteriores mestizajes no se ha preocupado tanto del espacio interior como del espacio público para la vida comunitaria. El espacio público no es de todos solamente sino también de cada uno.
calle ocupada completamente por Qhatus

-          En el espacio público irrumpen de repente los niños que juegan delante de sus casas, las marchas y movilizaciones, los bloqueos, las entradas folclóricas y fiestas, los qhatus y ferias, las movilidades, los transeúntes, y los ciclistas y motociclistas, los mirones y también los agentes de seguridad y los doble agentes, etc., así como de repente desaparecen. Son como los electrones de la materia social. Están y no están.

-          Gran parte de los ambientes o habitaciones que la arquitectura, en la vertiente occidental ha colocado en el interior de los edificios, en América y en otras partes del globo, están en el exterior abierto con alguna cosa que los sugiere y los constituye. Ejemplo: Lugar-árbol y también el Lugar-Qhatu con sus toldos, chiwiñas y llantunas.
Lugar - Árbol. Plaza en Givon - Colombia 

-          Los lugares son ámbitos de múltiples relaciones en diferentes niveles. Son parte de la identidad de un colectivo. Su ocupación puede variar desde lo radicalmente estable hasta lo efímero y circunstancial en el espacio tiempo (Pacha).

Ya había hecho un análisis de tipo somero y esquemático de un Qhatu cuando encontré la relación de este con la idea de establecer un átomo de arquitectura como elemento básico del que está hecha la arquitectura en todas partes. Una especie de “revolución científica” similar a la que se produjo a principios del siglo pasado en la ciencia en la que se pasó de las moléculas de la materia a los átomos y sus partículas. Hoy veo que es imprescindible hacerla y con ella renovar la Teoría de la Arquitectura en esa dirección. A mis lectores les pido que saquen sus propias conclusiones. No es tarea fácil cambiar el paradigma siempre se presentarán resistencias de todo tipo pero las cartas ya están echadas. Ustedes decidirán.




[1] www.youtube.com/watch?v=nqKRCZLDg-U
[2] Xavier Zubiri, Inteligencia Sentiente, Editorial Tecnos, Madrid, 2004, pág. 201
[3] Pelayo García Sierra, Diccionario Filosófico, Pentalfa Ediciones, Oviedo, 2000, nº 89 en pág. 122
[4] Microsoft® Encarta® 2009. Para la palabra ambiente.
[5] Pelayo García Sierra, Ob. cit. Para la categoría nº 90, Nódulo. Pág. 122
[7] www.jacquesderrida.com.ar/textos/kora.htm
[9] Yampara, Mamani, Calancha, La Cosmovisión y Lógica en la dinámica socioeconómica del Qhatu/Feria 16 de Julio, Editado por la Fundación PIEB, 2007, La Paz.